III.7.

Los medicamentos y la microbiota

Desde los antibióticos hasta los antiácidos y la metformina, los medicamentos crónicos remodelan su microbioma en distinto grado, y este capítulo muestra qué puede hacer con seguridad frente a los efectos secundarios sin interrumpir nunca por su cuenta un tratamiento prescrito.

El capítulo 7 es un panorama clínico y pragmático. Si toma medicación crónica —o se está planteando alguna—, encontrará aquí cómo afecta a su microbioma y qué puede hacerse de forma segura.

Una regla por encima de todas: nunca interrumpa por iniciativa propia un medicamento prescrito por motivos relacionados con el microbioma. El tratamiento de la enfermedad subyacente es la prioridad. Lo que aquí se recoge es el trasfondo científico de los complementos (con la aprobación del médico responsable) y del manejo de los efectos secundarios.

En una frase

La mayoría de los fármacos afectan en cierta medida al microbioma: Maier et al. 2018 Nature cribaron unos 1000 fármacos de uso humano in vitro, y el 24 % inhibió el crecimiento de al menos una especie bacteriana intestinal. [229] Relevancia clínica: los antibióticos tienen el efecto más drástico; los IBP crónicos provocan una disbiosis significativa; la metformina actúa en parte a través del microbioma; los AINE desencadenan daño de la barrera intestinal. El mecanismo de recuperación y el tiempo que requiere dependen de la indicación del fármaco y de la duración del uso.

Antibióticos

Los antibióticos son a la vez las intervenciones más eficaces y más destructivas de la medicina a nivel del microbioma: en pocos días pueden provocar una caída de la diversidad del 20–40 %, como ninguna otra clase de fármacos. La decisión clínica no es, por tanto, nunca "antibiótico frente a microbioma": es una cuestión de necesidad y de estrechamiento del espectro. Las subsecciones siguientes abordan cómo un ciclo desplaza la composición de especies, cuánto tarda el sistema en recuperarse y qué puede hacer usted para reducir los daños colaterales.

Mecanismo de acción sobre la microbiota

Por espectro antibiótico:

  • Espectro estrecho (por ejemplo, penicilina V, clindamicina): dirigidos, con menos daño colateral
  • Espectro amplio (por ejemplo, amoxicilina/clavulánico, cefalosporinas, fluoroquinolonas): cambio más amplio del microbioma
  • Específicos de anaerobios (por ejemplo, metronidazol, clindamicina): destruyen especialmente los anaerobios estrictos del colon, el principal factor de riesgo de sobrecrecimiento de C. difficile

El efecto es inmediato: medible en 24–48 horas. Tras un ciclo de 7 días de amoxicilina, la diversidad microbiana cae entre un 20 y un 40 %; el tiempo de recuperación completa varía según la persona.

Cronología de la recuperación

FaseQué ocurreQué hacer
Aguda (0–14 días)Pérdida significativa de diversidad, predominio de especies inflamatoriasNo tomar un probiótico junto con el antibiótico; aumentar la hidratación; abundante fibra (si se tolera)
Recuperación temprana (2–6 semanas)Vuelve el 70–85 % del microbiomaContinuar con alimentos fermentados y prebióticos; reducir el estrés
Recuperación tardía (más de 3 meses)Algunas especies ausentes o de vuelta en distinta proporciónMantenimiento de la diversidad a largo plazo (capítulo 4); un segundo ciclo antibiótico solo si está justificado
Más de 1 añoAlgunas especies no vuelven nunca del todo, sobre todo tras antibióticos en la infanciaHable con sus médicos sobre la estrategia de mantenimiento
Profundización clínica

El clásico estudio de Dethlefsen & Relman 2011 PNAS midió el microbioma 6 meses después de 2 ciclos de ciprofloxacino en 3 adultos: la mayoría de las especies volvieron, pero determinados taxones desaparecieron de forma permanente. [218] Relevancia clínica: la exposición a antibióticos en la infancia tiene consecuencias a más largo plazo (riesgo de alergia, atopia y asma), sobre todo entre los 0 y los 24 meses. [599] Esto no significa que haya que privar de antibiótico cuando está indicado: significa que evitar el antibiótico innecesario tiene valor.

Apoyo probiótico durante los antibióticos

Los capítulos 3 y 11 lo detallan: S. boulardii CNCM I-745 (500 mg/día) y L. rhamnosus GG (10⁹–10¹⁰ CFU/día) son opciones basadas en la evidencia para la prevención de la AAD. Momento: empezar el día 1 del antibiótico y continuar 3 días después. Este es el consenso científico actual; dicho esto, cada vez se plantean más preguntas sobre la combinación de probióticos con antibióticos y sobre la posible tendencia de los probióticos a predisponer a una disbiosis a largo plazo.

Un probiótico tomado junto con el antibiótico no reduce la eficacia del antibiótico frente a la infección diana (la cepa probiótica actúa en el intestino, no en el foco infeccioso): se trata de un malentendido frecuente.

Inhibidores de la bomba de protones (IBP)

Los IBP están entre los fármacos más sobreprescritos de la medicina: las duraciones de prescripción se alargan con frecuencia hasta la década, mucho después de que la indicación original se haya resuelto. Desde el punto de vista del microbioma esto importa porque el ácido gástrico no es solo una ayuda a la digestión: es también una barrera que selecciona frente a las bacterias deglutidas. Suprimir esa barrera de forma crónica provoca cambios significativos en el tramo digestivo alto, una mayor susceptibilidad a C. difficile y problemas de absorción de nutrientes. Las subsecciones siguientes desglosan estos mecanismos, las consecuencias clínicas y la lógica de la desprescripción.

Mecanismo

Los IBP (omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, etc.) suprimen intensamente la producción de ácido gástrico. Pero el ácido gástrico es una barrera natural que protege al resto del intestino de las bacterias deglutidas. Cuando esa barrera se debilita, ocurren dos cosas:

  • Sobrecrecimiento microbiano en el tramo digestivo alto: la flora oral y gástrica puede aparecer en el intestino delgado
  • Mayor susceptibilidad a C. difficile y a Salmonella: los patógenos deglutidos consiguen pasar

Consecuencias clínicas

Imhann et al. 2016 Gut, gran cohorte neerlandesa: el microbioma de los usuarios de IBP difiere significativamente del de los no usuarios, con enriquecimiento en Streptococcaceae y en especies del tramo digestivo alto. [600] Varios estudios de cohortes (CDC, EE. UU.; metanálisis) muestran de forma constante un aumento de 1,3 a 2 veces del riesgo de C. difficile, neumonía y fracturas con el uso prolongado.

¿Cuándo son necesarios y cuándo merece la pena retirarlos?

Indicaciones necesarias (incluso a largo plazo):

  • ERGE grave (grado C/D de Los Ángeles)
  • Esófago de Barrett
  • Úlcera gástrica o duodenal activa
  • Erradicación de H. pylori (a corto plazo)
  • Gastroprotección asociada a AINE (en pacientes de alto riesgo)

Prescritos a menudo de forma innecesaria o a largo plazo:

  • Síntomas de ERGE leves o moderados en lugar de una modificación del estilo de vida
  • "Prevención" en pacientes de bajo riesgo
  • Ciclos iniciados sin indicación y nunca interrumpidos

Cómo retirarlos (solo bajo supervisión médica):

  • Reducción gradual (no interrupción brusca: producción ácida de rebote)
  • La transición a un antagonista H2 (famotidina) suele ayudar
  • Estilo de vida: pérdida de peso, horario de las comidas (última comida 3 o más horas antes de acostarse), reducción de los desencadenantes (café, picante, alcohol, chocolate)
  • Postura al dormir: decúbito lateral izquierdo, cabecero elevado
Profundización clínica

El AGA Best Practice Advice 2022 (Targownik et al.) ofrece un protocolo concreto de desprescripción de IBP: revisión anual de todo usuario crónico de IBP y valoración de la indicación y de la necesidad de mantenimiento. [601] Nota médica (Munar): el rebote por IBP (hipersecreción ácida tras la retirada) puede durar de 2 a 4 semanas; esto no significa que "el IBP sea necesario", significa que la retirada debe estructurarse.

AINE

Los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, aspirina) provocan daño de la barrera intestinal por varios mecanismos: inhibición de la COX-1 → menor producción de prostaglandinas → inflamación de la mucosa del intestino delgado (enteropatía por AINE), además de disbiosis del microbioma.

¿Qué significa esto en la práctica?

  • AINE ocasional (1–2 veces por semana) → consecuencia mínima
  • AINE crónico diario (por ejemplo, dolor crónico, manejo de lesiones deportivas) → riesgo significativo
  • Aspirina en dosis altas (los 81 mg/día de protección cardiovascular no son una dosis alta, pero sí lo son los 325 mg diarios ocasionales) → riesgo de hemorragia digestiva

¿Qué se puede hacer?

  • Valorar alternativas: el paracetamol (acetaminofén) para el dolor crónico tiene menor riesgo digestivo; el AINE tópico (gel, crema) evita la absorción sistémica
  • Protección con IBP en pacientes de alto riesgo (mayores, antecedentes de úlcera, AINE crónico + anticoagulante)
  • Apoyo al microbioma durante el uso crónico de AINE: aumento de fibra, valoración de un probiótico (la evidencia clínica está creciendo) y FMT en la disbiosis grave

Metformina

La metformina es el tratamiento de primera línea de la DM2 y, curiosamente, su eficacia está mediada en parte por el microbioma. Forslund et al. 2015 Nature mostraron que algunas de las diferencias del microbioma observadas en pacientes con DM2 son en realidad efectos de la metformina, no de la enfermedad. [222]

¿Qué le hace la metformina al microbioma?

  • Aumenta la proporción de Akkermansia muciniphila (favorable)
  • Desplaza el perfil de producción de SCFA
  • Disminuye Bacteroides fragilis (lo que afecta al metabolismo de los ácidos biliares)

Explicación microbiómica de los efectos secundarios clásicos (diarrea, hinchazón): el cambio corresponde a una fase inicial de adaptación. El escalado gradual de la dosis (250 mg → 500 mg → 1000 mg) lo reduce significativamente. La formulación de liberación prolongada (XR) también se tolera mejor.

Déficit de B12: la metformina crónica lo provoca en el 10–30 % de los casos, en parte por mediación del microbioma. Se recomienda comprobar anualmente el nivel de B12.

Agonistas del receptor de GLP-1 (Ozempic, Wegovy, Mounjaro)

La semaglutida (Ozempic, Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro) son los fármacos de expansión más rápida para la diabetes tipo 2 y la obesidad. El GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona intestinal secretada por las células L del intestino en respuesta a la comida: enlentece el vaciamiento gástrico, potencia la respuesta insulínica y reduce el apetito. Estos fármacos imitan esa hormona.

¿Cuál es el vínculo con el microbioma? ( abierto) En dos direcciones. Primera, el "subproducto" de la fermentación de la fibra por parte de las bacterias intestinales (el butirato y otros SCFA) estimula de forma natural su propia producción de GLP-1, de modo que una dieta rica en fibra es la contrapartida "suave" del fármaco en este eje. Segunda, datos preliminares (en gran medida en animales) sugieren que parte del efecto metabólico de la semaglutida podría actuar también a través de cambios en el microbioma intestinal. [2717] La evidencia humana de esto último es todavía débil: trátela como una hipótesis.

Protección muscular. Entre el 25 y el 40 % del peso perdido con los agonistas de GLP-1 puede ser masa muscular. Por eso la ingesta de proteínas (1,2–1,6 g/kg/día) y el entrenamiento de fuerza no son opcionales, sino parte integral del tratamiento.

Efectos secundarios. Los más frecuentes son las molestias digestivas (náuseas, hinchazón, estreñimiento), a menudo transitorias y aliviadas por el escalado gradual de la dosis. La motilidad intestinal enlentecida también puede desplazar la composición del microbioma.

Iniciar, dosificar y suspender el fármaco es siempre decisión del médico: este capítulo aporta contexto, no una prescripción.

🔬 Descubrimiento fortuito

Los fármacos de GLP-1 deben su existencia a un lagarto venenoso. En la década de 1980, un investigador sintió curiosidad por cómo el monstruo de Gila (Heloderma suspectum) puede comer solo unas pocas veces al año. En 1992, John Eng aisló de su veneno un péptido (la exendina-4) que se parece al GLP-1 humano pero que —por un afortunado "accidente"— resiste la degradación rápida, de modo que actúa durante horas. [2715] Este se convirtió en el primer agonista de GLP-1 (la exenatida, 2005) y, más tarde, en la semaglutida y la tirzepatida de hoy. [2716]

Antipsicóticos

Los antipsicóticos de segunda generación (olanzapina, quetiapina, clozapina, risperidona) tienen como efectos secundarios destacados el síndrome metabólico y el aumento de peso. El mecanismo está en parte mediado por el microbioma: los estudios en animales y los estudios pequeños en humanos muestran cambios en Firmicutes y elevación del LPS.

¿Qué se puede hacer (manteniendo el tratamiento)?

  • Conciencia dietética (en especial de la ingesta de hidratos de carbono)
  • Movimiento (difícil para muchos pacientes, pero significativo)
  • Revisión anual del panel metabólico (HbA1c, lípidos, IMC, perímetro de cintura)
  • Probiótico o prebiótico de forma experimental: coméntelo con el psiquiatra

La interrupción del fármaco no es nunca una opción por iniciativa propia del paciente: la recurrencia de la enfermedad es mucho peor que el efecto secundario.

Agentes hormonales

La relación entre las hormonas sexuales y el microbioma va en ambas direcciones: los niveles de estrógenos y de progesterona influyen en la composición de especies (sobre todo en el predominio de Lactobacillus en el microbioma vaginal y en la actividad de las bacterias colónicas productoras de β-glucuronidasa), mientras que el propio microbioma participa en el reciclaje de los estrógenos, el llamado estroboloma. Las terapias hormonales inclinan este equilibrio, en general de forma menos drástica que los antibióticos, pero con efectos clínicamente medibles en el uso prolongado. Las subsecciones siguientes abordan los anticonceptivos orales, la terapia hormonal sustitutiva y los fármacos que afectan al eje androgénico.

Anticonceptivos orales y THS

El vínculo entre los estrógenos y el microbioma (el "estroboloma") es un área interesante de los últimos años. La reabsorción intestinal de estrógenos está regulada por la actividad microbiana de la β-glucuronidasa, lo que significa que su microbioma influye en su nivel de estrógenos y viceversa. [605]

Relevancia clínica:

  • El uso de anticonceptivos orales puede provocar cambios significativos del microbioma, pero normalmente no de una magnitud clínicamente relevante
  • Los efectos a más largo plazo de la THS (terapia hormonal sustitutiva posmenopáusica) sobre el microbioma están en investigación
  • En las pacientes con IBD, el uso de anticonceptivos conlleva un riesgo de actividad modestamente elevado: coméntelo con los médicos responsables

Sustitución hormonal en otros ámbitos

La absorción de la hormona tiroidea (levotiroxina) puede verse afectada por la firma del microbioma intestinal; esto explica por qué algunos pacientes parecen "resistentes a la dosis".

Quimioterapia

La quimioterapia tiene efectos enormes tanto sobre la mucosa intestinal (mucositis) como sobre el microbioma. Dos direcciones:

Reducción de efectos secundarios: apoyo probiótico (LGG, S. boulardii) para la mucositis y la diarrea asociadas a la quimioterapia; evidencia limitada, pero existente. La recomendación de la AGA de 2020 es prudente: solo en pacientes inmunocompetentes, según decida el oncólogo responsable. El apoyo con FMT está en fase experimental.

Predictor de respuesta oncológica: véase el capítulo 3; la eficacia del tratamiento con inhibidores de puntos de control se ve afectada por la firma del microbioma. Implicación clínica en la atención oncológica: evitar los antibióticos innecesarios durante la quimioterapia.

Profundización clínica

La medición de la firma del microbioma antes y después de la quimioterapia está hoy a nivel de investigación; el trabajo fundacional de Vetizou et al. 2015 Science construyó la base de evidencia. [28] En la práctica clínica: el uso prolongado de antibióticos durante la quimioterapia empeora los resultados; coméntelo con el oncólogo responsable.

Otros grupos farmacológicos importantes (panorama breve)

  • Antidepresivos (ISRS): la mediación serotoninérgica está en parte relacionada con el microbioma; el uso crónico afecta levemente a las especies microbianas productoras de serotonina
  • Estatinas: cambios pequeños del microbioma, escasa relevancia clínica
  • Antihipertensivos (IECA, ARA-II, calcioantagonistas): efectos variables y pequeños sobre el microbioma
  • Bifosfonatos (osteoporosis): sus efectos secundarios digestivos son relevantes para el microbioma intestinal

Suplementos y vitaminas relevantes desde la perspectiva del microbioma

El mercado de las vitaminas y los suplementos es enorme, y el efecto de la mayoría de los productos sobre el microbioma está exagerado. El breve panorama siguiente se centra en aquello para lo que hay evidencia significativa.

Vitamina D. Modulador bien conocido de la función inmunitaria de la mucosa intestinal y de la integridad de la barrera intestinal. La mayoría de los adultos europeos se encuentran en niveles subclínicamente insuficientes al final del invierno. Profundización clínica: una suplementación de 2000 UI/día de octubre a marzo suele bastar; una dosis mayor o el uso durante todo el año se guían por la medición del nivel sérico pero, salvo en unos pocos casos concretos, no se recomiendan. Desde la perspectiva del microbioma, Faecalibacterium prausnitzii y otros productores de butirato muestran una correlación positiva de abundancia con un nivel adecuado de vitamina D. [560]

Vitamina B12 (cobalamina). Algunas bacterias intestinales producen B12, pero esta no se absorbe en el intestino delgado (no es accesible desde el colon). Las personas con dieta vegana o vegetariana y los usuarios crónicos de IBP y de metformina son propensos al déficit de B12. Indicación de suplementación: medición del nivel sanguíneo + riesgo por estilo de vida o farmacológico. Forma: cianocobalamina o metilcobalamina.

Ácidos grasos omega-3 (EPA + DHA). Efecto antiinflamatorio y beneficio indirecto sobre el microbioma a través de la integridad de la barrera intestinal y del apoyo a la producción de SCFA. Profundización clínica: está documentado que 1–2 g de EPA+DHA/día reducen la actividad de la IBD y los síntomas depresivos; el cambio del microbioma es medible en 8 semanas (más Bifidobacterium y Roseburia). En forma marina (aceite de pescado) o de origen algal. [122]

Magnesio. El déficit de magnesio es frecuente y puede provocar problemas de motilidad intestinal, calambres musculares y alteraciones del sueño. La forma bisglicinato de magnesio se tolera bien; el óxido de magnesio tiende a provocar diarrea (lo que puede resultar útil como efecto secundario en el estreñimiento). El efecto sobre el microbioma es indirecto, por la mejora de la motilidad intestinal.

Vitamina K2 (menaquinona, MK-7). Las bacterias del colon producen parte de la vitamina K; cabe sospechar un déficit de K2 tras ciclos prolongados de antibióticos. Por sus efectos óseos y vasculares, las fuentes dietéticas naturales (natto, quesos curados) o un suplemento de MK-7 son buenas formas.

Inulina, FOS, GOS (fibras prebióticas como suplementos). Véase el capítulo 4: se pueden obtener de la dieta y, como suplemento, 5–10 g/día es la dosis de inicio. La PHGG (goma guar parcialmente hidrolizada) suele ser mejor tolerada por los pacientes con IBS que la inulina.

Lo que no conviene tomar con la etiqueta de "potenciador del microbioma":

  • Paquetes "detox", infusiones de limpieza de colon: sin evidencia, pueden causar daño
  • Megacomplejos vitamínicos de dosis alta (sin medición previa del déficit): despilfarro de dinero o toxicidad por sobredosis
  • Probiótico multicepa genérico "amable con el intestino" sin designación de cepa (véase la tabla detallada del capítulo 11)
  • Paquetes prémium "renovadores celulares" o "epigenéticos": precio de marketing

Contexto quirúrgico: los medicamentos en el periodo perioperatorio

Antes y después de una cirugía se producen a menudo varios cambios de medicación, y el efecto sobre el microbioma no siempre llega a la mesa de planificación. Algunas consideraciones habituales:

Antibiótico profiláctico. Como parte del protocolo quirúrgico, se recomienda una profilaxis antibiótica de 1 dosis (o de 24 horas) antes de casi cualquier procedimiento quirúrgico. Está justificada, pero el efecto sobre el microbioma (descenso transitorio de la diversidad, riesgo de C. difficile) es realistamente contabilizable. La administración conjunta de S. boulardii para reducir el riesgo de diarrea es considerable, coordinada con el cirujano.

IBP en el periodo perioperatorio. La prevención de la úlcera de estrés está justificada durante la estancia en la UCI. La continuación más allá de las 4–8 semanas posoperatorias debe reevaluarse: los pacientes suelen quedarse con el IBP más tiempo del necesario. Está justificada una revisión de seguimiento por el médico de familia.

Opioides y motilidad intestinal. El uso posoperatorio de opioides (incluso durante 24–72 horas) provoca parálisis intestinal; esto, a través del cambio del microbioma, puede dejar diarrea o estreñimiento prolongados y riesgo de SIBO. Objetivo: pasar a una analgesia sin opioides lo antes posible.

Consideraciones especiales de la cirugía bariátrica. Tras el bypass gástrico y la gastrectomía en manga, el microbioma se transforma a largo plazo (hasta 1 o 2 años). La suplementación con vitaminas y minerales es obligatoria (B12, D, hierro, calcio), y el protocolo del dietista de cirugía bariátrica es la guía principal.

Cirugía colorrectal. La resección de un segmento de colon cambia la función del microbioma. La rehabilitación nutricional posoperatoria y la suplementación con probióticos las decide el equipo quirúrgico. Tras la cirugía de IBD, la fórmula VSL#3 / De Simone está basada en la evidencia para la prevención de la reservoritis (capítulo 11).

Profundización clínica

El manejo perioperatorio del microbioma no es todavía práctica clínica estándar, pero tres principios protegen al paciente:

  1. Profilaxis antibiótica guiada por la indicación: solo según protocolo, solo el tiempo necesario
  2. Retirada del IBP en 4–8 semanas si no queda ninguna indicación activa
  3. Movilización precoz y protocolo de nutrición normal tan pronto como lo permita la situación quirúrgica; el ayuno prolongado empeora rápidamente la diversidad del microbioma [634]

Lo que puede hacer mañana

  1. Ciclo de antibióticos: pregunte a su médico si es realmente necesario (no lo decida usted). Si lo es, S. boulardii CNCM I-745 o LGG desde el día 1.
  2. IBP crónico: hable con su médico: ¿sigue siendo necesario? Una revisión anual es lo adecuado.
  3. AINE crónico: valore alternativas (paracetamol, tópicos, fisioterapia) con su médico responsable.
  4. Inicio de un nuevo medicamento: pregunte a quien lo prescribe o al farmacéutico por los efectos secundarios digestivos o sobre el microbioma y por la posibilidad de una introducción gradual.
  5. Varios medicamentos crónicos: revisión anual de desprescripción con el farmacéutico, especialmente en personas mayores.
⚠️ Cuándo acudir al médico
  • Diarrea que persiste 2 semanas después del antibiótico → test de C. difficile (GDH/toxina en heces)
  • Nunca interrumpa el IBP por su cuenta: supervisión médica
  • Efecto secundario de un AINE (dolor gástrico, melena, heces negras) → urgente
  • Fármaco nuevo + síntoma digestivo inusual → quien lo prescribe
  • Diarrea grave o mucositis durante la quimioterapia → centro de oncología + FMT

Señales de alarma detalladas: capítulo VII.5, Cuándo acudir al médico.

Qué viene ahora

El capítulo 8 aborda las etapas de la vida: su microbioma no es el mismo en la lactancia, en la edad adulta y en la vejez. Conocer los patrones específicos de cada edad ayuda con las preguntas sobre el microbioma propio y el de los familiares.

Referencias

[28] Vétizou M, Pitt JM, Daillère R et al. Anticancer immunotherapy by CTLA-4 blockade relies on the gut microbiota. Science. 2015. Link

[122] Costantini L, Molinari R, Farinon B, Merendino N. Impact of Omega-3 Fatty Acids on the Gut Microbiota. Int J Mol Sci. 2017. Link

[218] Dethlefsen L, Relman DA. Incomplete recovery and individualized responses of the human distal gut microbiota to repeated antibiotic perturbation. Proc Natl Acad Sci USA. 2011. Link

[222] Forslund K, Hildebrand F, Nielsen T et al. Disentangling type 2 diabetes and metformin treatment signatures in the human gut microbiota. Nature. 2015. Link

[229] Maier L, Pruteanu M, Kuhn M et al. Extensive impact of non-antibiotic drugs on human gut bacteria. Nature. 2018. Link

[560] Thomas RL, Jiang L, Adams JS et al. Vitamin D Metabolites and the Gut Microbiome in Older Men. Nat Commun. 2020. Link

[599] Bokulich NA, Chung J, Battaglia T et al. Antibiotics, birth mode, and diet shape microbiome maturation during early life. Sci Transl Med. 2016. Link

[600] Imhann F, Bonder MJ, Vich Vila A et al. Proton pump inhibitors affect the gut microbiome. Gut. 2016. Link

[601] Targownik LE, Fisher DA, Saini SD. AGA Clinical Practice Update on De-Prescribing of Proton Pump Inhibitors: Expert Review. Gastroenterology. 2022. Link

[605] Plottel CS, Blaser MJ. Microbiome and malignancy. Cell Host Microbe. 2011. Link

[634] Schmitt FCF, Brenner T, Uhle F et al. Gut microbiome patterns correlate with higher postoperative complication rates after pancreatic surgery. BMC Microbiol. 2019. Link

[2715] Eng J, Kleinman WA, Singh L, Singh G, Raufman JP. Isolation and characterization of exendin-4, an exendin-3 analogue, from Heloderma suspectum venom. Journal of Biological Chemistry. 1992. Link

[2716] Wilding JPH, Batterham RL, Calanna S, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP 1). New England Journal of Medicine. 2021. Link

[2717] (experimental study, high-fat diet-induced obese mice). Effects of semaglutide on metabolism and gut microbiota in high-fat diet-induced obese mice. Frontiers in Pharmacology. 2025. Link

PG
Manual de la Microbiota · Autores: Dr. Patay Gábor — médico, especialista en microbiota · Dr. Bezzegh Attila — director médico, microbiólogo clínico · Dra. Anna Munar — médica, especialista en exposoma
MicroBiome Bank — contenido profesional revisado médicamente. Última actualización: 2026.