II. Fase 1 – El ciclo agudo y los cimientos (días 4–24)

II. 1. ¿Qué es Clostridioides difficile?

Conozca a su adversario: qué es C. difficile, por qué su espora es tan resistente y cómo sus toxinas provocan sus molestias. Durante su ciclo es precisamente a este patógeno al que está haciendo retroceder.

Resumen

Clostridioides difficile[G] (abreviado C. diff) es una bacteria que, cuando se multiplica en el intestino, puede causar diarrea e inflamación intestinal. Dos cosas la hacen especialmente obstinada: forma una estructura resistente, la llamada espora, que sobrevive a condiciones desfavorables, y produce sustancias tóxicas, las toxinas, que provocan sus molestias. Mientras usted lee este capítulo, su ciclo de DiffBiome ya está trabajando para hacer retroceder a este patógeno; ahora conocerá a qué se enfrenta.

¿Qué es esta bacteria y de dónde viene?

C. difficile no es un patógeno exótico y lejano: puede estar presente en nuestro entorno, en el suelo y en la flora intestinal de muchas personas sin causarles ningún daño. Junto a una flora intestinal[G] sana y diversa, esta bacteria convive en silencio entre las demás, porque las bacterias "buenas" no le dejan ni espacio ni nutrientes para proliferar. El problema empieza cuando ese equilibrio se altera.

El desencadenante más frecuente es el tratamiento antibiótico. El antibiótico no solo destruye (o reduce el número de) el patógeno diana, sino que también adelgaza la flora intestinal protectora; esto se trata en detalle en el capítulo siguiente. En esta nueva composición, C. difficile obtiene de pronto vía libre: se multiplica y empieza a producir las toxinas (toxina A y/o B) que causan diarrea e inflamación del revestimiento intestinal.

Es importante entenderlo: la infección por C. difficile no es, por tanto, simplemente una enfermedad que "se ha contagiado", sino más bien la consecuencia de un equilibrio interno alterado. Precisamente por eso no basta con atacar al patógeno: para una recuperación duradera hay que restaurar también el equilibrio de la flora, y merece la pena examinar qué factores, junto con el antibiótico, "ayudaron" también a la proliferación. Crear este nuevo equilibrio es el objetivo principal del libro, y quizá su herramienta más importante sea su ciclo de DiffBiome.

Las esporas – ¿por qué es tan resistente este patógeno?

Uno de los rasgos más insidiosos de C. difficile es que forma esporas. Una espora es como una forma latente sellada dentro de una armadura: resiste el calor, la desecación, muchos desinfectantes e incluso el ácido gástrico. Mientras las condiciones son desfavorables, la espora "espera" inmóvil, pero en cuanto vuelve a encontrar condiciones favorables en el intestino, germina, y la bacteria vuelve a estar activa y a ser capaz de multiplicarse.

Este rasgo explica por qué la infección puede volver de forma tan obstinada y por qué resulta tan difícil erradicarla de un entorno hospitalario. Los geles hidroalcohólicos habituales, por ejemplo, no siempre son eficaces frente a ella: aquí lavarse las manos con jabón y limpiar a fondo las superficies importan mucho (McDonald LC 2018 [023]). La presencia de esporas es también una de las razones principales por las que, tras un ciclo antibiótico exitoso, las molestias pueden reaparecer semanas después: las esporas supervivientes germinan si la flora intestinal aún no se ha reconstruido lo suficiente como para mantenerlas a raya.

Las toxinas – ¿qué causa sus molestias?

C. difficile por sí sola, si se mantiene tranquila, no causa necesariamente síntomas. Las molestias —la diarrea acuosa y frecuente, el dolor abdominal cólico, la hinchazón— las causan las toxinas que produce. Estas toxinas atacan la capa celular que recubre la superficie interna de la pared intestinal: provocan inflamación y lesión, por lo que el intestino no puede reabsorber correctamente el agua y se desarrolla una diarrea intensa y acuosa.

Por eso es importante vigilar y registrar sus síntomas. Uno de los signos más visibles de C. difficile es precisamente el cambio en la consistencia de las heces: lo medimos en la escala de Bristol[G], una escala de siete grados en la que el 1 corresponde a las heces duras y el 7 a las completamente líquidas. El capítulo La lectura del diario de síntomas y de la escala de Bristol la trata en detalle, pero conviene que le eche un vistazo ya ahora: el valor diario de Bristol es una de las pocas cifras que anotará a lo largo de todo el ciclo. El número diario de deposiciones, la consistencia de las heces y si ve sangre en las heces son señales de cuán activo sigue estando el patógeno y de cuán inflamado está su intestino. Cuando el ciclo empieza a funcionar y la flora se reconstruye, las bacterias productoras de toxinas retroceden, y a medida que esto ocurre los síntomas también van remitiendo poco a poco.

A causa de la inflamación, la pared intestinal puede ser más frágil, de modo que puede aparecer sangre en las heces. Esto es siempre un signo que hay que tomarse en serio: si ve sangre fresca, o si el dolor abdominal es intenso y se acompaña de un abdomen tenso a la palpación, no espere; acuda a un médico, como ya pudo leer en las señales de alarma del capítulo de Inicio rápido (McDonald LC 2018 [023]; Kelly 2021 [005]).

🩺 Bloque clínico

C. difficile es una bacteria grampositiva, anaerobia obligada y formadora de esporas. El motor de la patogenicidad son dos exotoxinas principales: TcdA (toxina A, enterotoxina) y TcdB (toxina B, citotoxina), que, mediante la glucosilación de las Rho-GTPasas que descompone el citoesqueleto de las células epiteliales intestinales, desencadenan daño celular, una respuesta inflamatoria y un aumento de la permeabilidad intestinal; algunas cepas hipervirulentas (p. ej., el ribotipo 027/NAP1/BI) producen además toxina binaria (CDT) y son capaces de una producción de toxinas más marcada (Chilton 2026 [004]). La forma de espora es la clave de la supervivencia ambiental y de la persistencia: resiste el calor, la higiene de manos con alcohol y el ácido gástrico, y su germinación está modulada por los ácidos biliares; el metabolismo de los ácidos biliares de una flora sana (la conversión de ácidos biliares primarios en secundarios) inhibe la germinación y el crecimiento vegetativo, uno de los fundamentos moleculares de la resistencia a la colonización[G] (Reed y Theriot 2021 [003]; Wang 2023 [044]). En Estados Unidos, la CDI supuso cerca de medio millón de casos anuales, con una mortalidad considerable (Lessa 2015 [031]). La carga global ha disminuido desde entonces —sobre todo porque el ribotipo 027 ha retrocedido—, pero el número de casos recurrentes no (Guh 2020 [032]). La combinación de la alteración de la flora inducida por antibióticos y la persistencia de las esporas explica la propensión a la recurrencia[G] (Reed y Theriot 2021 [003]).

Día 4 – Conozca a su adversario

Hoy el foco está en la observación consciente de los síntomas: cuanto más precisamente los siga, mejor podrá ver el ciclo en acción. Mientras tanto, continúe con su rutina de toma habitual.

  • Toma de la dosis diaria de DiffBiome según la rutina habitual (por la mañana, en ayunas, con abundante agua);
  • Observe conscientemente la consistencia de las heces y compárela con la escala de Bristol;
  • Reposición de líquidos: un vaso extra de agua después de cada deposición más suelta;
  • Diario: número de deposiciones, Bristol, hinchazón, heces con sangre, líquidos, bienestar.
Día 5 – La higiene como arma

Hoy el tema es la defensa sencilla y doméstica frente a las esporas: lavarse las manos con jabón y mantener limpias las superficies reduce la probabilidad de reinfección y de propagación en el entorno.

  • Toma de la dosis diaria de DiffBiome;
  • Lavado de manos a fondo con jabón después de usar el inodoro y antes de comer (el gel hidroalcohólico por sí solo no basta frente a las esporas);
  • Limpieza diaria de las superficies del baño;
  • Diario: número de deposiciones, Bristol, hinchazón, líquidos, bienestar.
Día 6 – La tendencia de los síntomas

Hoy revise los datos de los tres días: ¿hacia dónde van el número de deposiciones y la consistencia de las heces? Merece la pena compartir esta tendencia también con su médico responsable.

  • Toma de la dosis diaria de DiffBiome;
  • Diario: revisión de la tendencia del número de deposiciones y del valor de Bristol de los días 4–6;
  • Si las molestias no disminuyen, avise a su médico responsable;
  • En caso de cualquier señal de alarma → acuda a un médico de inmediato.

🍽️ La alimentación durante estos días

Durante estos tres días conoce a qué se enfrenta —las esporas resistentes y las toxinas causantes de los síntomas— y, mientras tanto, su tarea es la observación consciente de sus síntomas. La alimentación también apoya esta fase: dado que la inflamación causada por las toxinas y la diarrea acuosa se llevan mucho líquido, el objetivo ahora es una dieta suave y astringente: abundantes líquidos, alimentos de fácil digestión y fibra soluble. La fibra soluble forma un gel en el agua, que enlentece el paso del contenido intestinal y favorece unas heces más firmes, mientras que los abundantes líquidos reponen la cantidad perdida con la diarrea. Sus tareas concretas: los tres días tome la dosis diaria según la rutina habitual, beba un vaso extra de agua después de cada deposición más suelta y, el día 5, con el lavado de manos con jabón y la preparación limpia de los alimentos, reduzca también el efecto reinfectante de las esporas.

En esta fase inicial todavía no hay una planta diaria: el Calendario de Plantas solo empieza a partir del día 15. Por ahora quédese con alimentos de fácil digestión, hervidos o al vapor, y evite los alimentos crudos, bastos y que producen mucho gas; construir una alimentación variada y diversa vendrá más adelante, a medida que los síntomas remitan.

📊 Datos

Durante estos días, registre a diario:

  • dosis de DiffBiome (cápsulas/día) y el número de LOT;
  • número diario de deposiciones;
  • escala de Bristol de las heces (1–7);
  • hinchazón (0–5);
  • heces con sangre (sí/no);
  • ingesta de líquidos (litros);
  • bienestar (1–5);
  • Movimiento: tipo + minutos, número de pasos (objetivo/real);
  • Nivel de estrés (1–5) y estado de ánimo (1–5);
  • Sueño (horas + calidad 1–5).

¿Por qué es importante esto?

Si sabe que las esporas de C. difficile son resistentes y que sus toxinas causan sus molestias, entiende mejor por qué reconstruir una flora sana es precisamente la solución duradera. Registrar sus síntomas con precisión no solo ayuda a su médico, sino que también le muestra cómo su ciclo va haciendo retroceder al patógeno paso a paso.

Referencias

[003] Reed AD, Theriot CM. Contribution of Inhibitory Metabolites and Competition for Nutrients to Colonization Resistance against Clostridioides difficile by Commensal Clostridium**. Microorganisms. 2021. Link

Esta revisión examina cómo las especies comensales de *Clostridium* median la resistencia a la colonización frente a C. difficile. Los *Clostridia* comensales transforman los ácidos biliares primarios en ácidos biliares secundarios que suprimen la germinación de las esporas y el crecimiento vegetativo de C. difficile. Además, producen péptidos antimicrobianos y ácidos grasos de cadena corta que inhiben directamente a C. difficile y compiten por nutrientes limitantes como la prolina, importante para el crecimiento de C. difficile mediante la fermentación de Stickland. La pérdida de *Clostridia* comensales tras antibióticos de amplio espectro es un paso mecanístico clave hacia la susceptibilidad a la CDI. Los autores concluyen a partir de ello que se necesitan urgentemente nuevas terapias frente a la CDI; la validación clínica de los consorcios definidos de *Clostridium* no procede de esta revisión, sino del ensayo de fase 2 de VE303 [56].

[004] Chilton C, Viprey V, Normington C, Moura I, Buckley A, Freeman J, Davies K, Wilcox M. Clostridioides difficile pathogenesis and control. Nature reviews. Microbiology. 2026. Link

Patogénesis de C. difficile, disbiosis de la microbiota y papel del FMT — Revisión exhaustiva: disbiosis inducida por antibióticos → germinación de las esporas de C. difficile → producción de toxinas → colitis. Una microbiota sana proporciona resistencia a la colonización. Terapias de microbiota más recientes como alternativas al FMT.

[005] Kelly C, Fischer M, Allegretti J, LaPlante K, Stewart D, Limketkai B, Stollman N. ACG Clinical Guidelines: Prevention, Diagnosis, and Treatment of Clostridioides difficile Infections. The American journal of gastroenterology. 2021. Link

Según la guía de la ACG de 2021, el FMT forma parte de la atención estándar de la rCDI; se recomienda encarecidamente tras ≥2 recurrencias — Guías más recientes de CDI del American College of Gastroenterology: FMT firmemente recomendado tras ≥2 recurrencias de CDI; la administración en cápsulas y por colonoscopia son equivalentes; protocolo detallado de cribado del donante y de almacenamiento; se incorporan también las actualizaciones de la era COVID relativas a la seguridad del FMT.

[023] McDonald LC, Gerding DN, Johnson S, Bakken JS, Carroll KC et al. Clinical Practice Guidelines for Clostridium. difficile Infection in Adults and Children: 2017 Update by the Infectious Diseases Society of America (IDSA) and Society for Healthcare Epidemiology of America (SHEA). Clinical Infectious Diseases. 2018. Link

Guía de práctica clínica integral de la IDSA y la SHEA sobre el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la infección por C. difficile en adultos y niños. Define categorías de gravedad (no grave, grave, fulminante) y caracteriza la forma fulminante por hipotensión o shock, íleo o megacolon tóxico, hallazgos que exigen ingreso hospitalario, tratamiento intravenoso y valoración quirúrgica. En la infección con recurrencias múltiples en la que el tratamiento antibiótico ha fracasado repetidamente, recomienda el trasplante de microbiota fecal. El documento aporta el marco internacional al que se ajustan los signos de alarma y los criterios de derivación hospitalaria del libro.

[031] Lessa FC, Mu Y, Bamberg WM, Beldavs ZG, Dumyati GK, Dunn JR, Farley MM, Holzbauer SM, Meek JI, Phipps EC, Wilson LE, Winston LG, Cohen JA, Limbago BM, Fridkin SK, Gerding DN, McDonald LC. Burden of Clostridium. difficile infection in the United States. N Engl J Med. 2015. Link

Una vigilancia poblacional realizada en 2011 en diez áreas geográficas de Estados Unidos estimó la carga nacional en 453.000 infecciones por CDI y 29.300 fallecimientos anuales. El estudio constató que aproximadamente dos tercios de los casos estaban asociados a la asistencia sanitaria y que la cepa hipervirulenta NAP1 desempeñaba un papel desproporcionadamente grande. La infección recurrente afectó ese mismo año a 83.000 pacientes. Estas cifras subrayan por qué la CDI sigue siendo el objetivo prioritario de las terapias de restauración ecológica frente al tratamiento basado exclusivamente en antibióticos.

[032] Guh AY, Mu Y, Winston LG, Johnston H, Olson D, Farley MM, Wilson LE, Holzbauer SM, Phipps EC, Dumyati GK, Beldavs ZG, Kainer MA, Karlsson M, Gerding DN, McDonald LC; Emerging Infections Program Clostridioides difficile Infection Working Group. Trends in U.S. Burden of Clostridioides difficile Infection and Outcomes. N Engl J Med. 2020. Link

Encuesta epidemiológica estadounidense actualizada según la cual la carga de CDI asociada a la asistencia sanitaria disminuyó de forma sustancial entre 2011 y 2017 —un 36% según la estimación ajustada (IC del 95 % 24–54), según los autores ante todo por el retroceso del ribotipo 027 y, junto a ello, por la mejora del control de la infección—, mientras que la CDI de origen comunitario se mantuvo sin cambios. En cambio, la carga estimada de las primeras recidivas y de la mortalidad hospitalaria (in-hospital) no varió de forma sustancial. La conclusión de los autores es que se requiere una mejor identificación de los pacientes con alto riesgo de recidiva, así como un refuerzo adicional del control de la infección y de la gestión de los antibióticos; el artículo no aborda ninguna terapia que restaure la microbiota. La carga invariable de las recidivas constituye la brecha clínica a la que responde la MTT basada en compatibilidad.

[044] Wang S, Xiang L, Li F, Deng W, Lv P, Chen Y. Butyrate Protects against Clostridium. difficile Infection by Regulating Bile Acid Metabolism. Microbiol Spectr. 2023. Link

Estudio mecanicista sobre la CDI que muestra que el butirato —ácido graso de cadena corta producido por los Firmicutes comensales— ejerce un efecto protector frente a la CDI por varias vías que se refuerzan mutuamente: aumenta la integridad de la barrera intestinal, tiene efecto antiinflamatorio y modula el metabolismo de los ácidos biliares mediante la regulación de la hidrolasa de sales biliares y la activación de FXR. El nivel de butirato en heces de los pacientes con CDI estaba considerablemente reducido en comparación con los controles. Los resultados describen un mecanismo metabólico a través del cual una microbiota sana y diversa resiste la colonización por CDI, y a través del cual una microbiota disbiótica se vuelve permisiva. Esto sustenta la argumentación relativa a los SCFA del apartado II. 2. sobre la síntesis reducida de SCFA en la disbiosis crónica.

Autores:
PG
Dr. Patay Gábor
médico, especialista en microbiota
BA
Dr. Bezzegh Attila
director médico, microbiólogo clínico
AM
Dra. Anna Munar
médica, especialista en exposoma
MicroBiome Bank — contenido profesional revisado médicamente. Última actualización: 2026.