III. Fase 2 – Implantación y estilo de vida (días 25–60)

III. 7. El equilibrio de líquidos y electrolitos

El mayor riesgo oculto de la infección recurrente por C. difficile no es el propio patógeno, sino la pérdida de líquidos y de sal. Este capítulo le enseña a calcular: cuánto necesita beber, qué añadir al agua y cómo reconocer que su cuerpo se está deshidratando.

Resumen

El síntoma más característico de la infección por Clostridioides difficile[G] es la diarrea, y es precisamente ella la que más líquido y sal saca de su cuerpo. En la fase de implantación, cuando la flora intestinal[G] trasplantada apenas está arraigando, un equilibrio estable de líquidos y electrolitos es el fundamento de la recuperación: incluso una deshidratación leve empeora cómo se encuentra —provoca dolor de cabeza, fatiga y dificultad para concentrarse [137]— y, en las enfermedades diarreicas, la reposición de líquidos y sal no es un tratamiento complementario sino el principal [026]. La buena noticia es que esta es una de las áreas más fáciles de manejar: con unas pocas reglas sencillas y unos minutos de atención diaria puede reponer lo que sus síntomas se llevan. En este capítulo aprenderá a calcular su propio objetivo diario de líquidos, a reconocer los signos precoces de deshidratación y sabrá cuándo basta con agua y cuándo hacen falta también electrolitos.

¿Por qué importan los líquidos especialmente ahora?

La diarrea funciona como un grifo abierto: con cada deposición más suelta, salen de su cuerpo agua y las sales minerales disueltas en ella, sobre todo sodio, potasio y cloruro. En estado sano, el intestino grueso reabsorbe ese líquido, pero la infección por C. difficile y la flora intestinal alterada interfieren precisamente en esa reabsorción. Así que puede ocurrir con facilidad que pierda más de lo que bebe, sin darse cuenta.

En la fase de implantación esto es doblemente importante. Por un lado, la deshidratación en sí misma empeora cómo se encuentra: en un estudio aleatorizado, un déficit de líquidos de apenas el 1,4 por ciento de la masa corporal ya empeoró el estado de ánimo, aumentó la cefalea y la sensación de fatiga y dificultó las tareas que exigen concentración [137], y todo ello resta energía a la recuperación. Por otro, la propia pérdida de líquidos y sal es una medida de la gravedad de la diarrea: en la atención de las infecciones diarreicas agudas, la rehidratación no es un tratamiento complementario sino el principal [026].

El objetivo es, por tanto, sencillo: no se fíe solo de la sed, porque a menudo avisa demasiado tarde. Beba de forma planificada, repartida de manera uniforme a lo largo del día, y después de cada deposición más suelta reponga por separado lo que ha perdido.

¿Cuánto debe beber? – calcular su propio objetivo

La necesidad diaria básica de líquidos depende del peso corporal: aproximadamente 30–35 mililitros por kilogramo de peso. Para un adulto de 70 kilogramos son unos 2,1–2,5 litros al día, y eso es solo la base, sin diarrea. Con infección por C. difficile hay que sumar además la pérdida sintomática: después de cada deposición más suelta (Bristol[G] 6–7), beba un vaso de líquido extra, unos 2–3 decilitros.

Un método práctico es llenar por la mañana una botella o cantimplora grande y marcada, y saber cuántas veces necesita rellenarla para alcanzar su objetivo diario. Así no tiene que llevar la cuenta mentalmente, solo observar si se vacía con suficiente rapidez. Beba más bien a menudo, en sorbos pequeños, que rara vez y mucho de golpe: su cuerpo lo aprovecha mejor así.

Conviene evitar algunas cosas: el alcohol por completo, porque tiene efecto diurético y porque el consumo regular de alcohol altera además la composición de la flora intestinal y la función de barrera de la pared intestinal [134]; muchas bebidas azucaradas, porque su alto contenido en azúcar puede aumentar todavía más la salida de agua en el intestino; y el exceso de cafeína, porque es levemente diurética. El café de la mañana está bien, pero que no sea su principal fuente de líquidos.

¿Agua o electrolitos? – cuándo hace falta cada cosa

Con síntomas leves y poco frecuentes, suelen bastar el agua sola y una dieta variada (que de todos modos contiene sal y potasio). Pero si la diarrea es frecuente o persistente, necesita reponer sal junto con el agua [026]; de lo contrario, por mucho que beba, su cuerpo no puede retenerla y "se le va directamente". A esto lo llamamos reposición de electrolitos.

La solución más fiable es un polvo de rehidratación oral de farmacia: contienen sodio, potasio y azúcar en proporciones medidas con precisión, lo que facilita la absorción del agua. También puede preparar en casa una bebida de electrolitos sencilla, pero consulte siempre las recetas con su médico responsable, porque tanto un exceso como un defecto de sal pueden ser perjudiciales. El caldo, la sopa salada, un plátano maduro (potasio) y el arroz con sal también ayudan a reponer sales; es decir, comer adecuadamente también forma parte de la hidratación.

Si, junto a la diarrea, nota que apenas orina, que su orina es oscura, que se marea de repente al ponerse de pie, que tiene la boca seca, o que está inusualmente débil y confuso, estos son ya signos de una deshidratación más grave, y no se manejan con una bebida de electrolitos casera, sino con atención médica.

🩺 Bloque clínico

La diarrea asociada a la CDI es de tipo secretor-inflamatorio: las toxinas de C. difficile (TcdA, TcdB) dañan el citoesqueleto del colonocito y las uniones estrechas, lo que conduce a una salida luminal neta de agua y electrolitos (Chilton y cols. 2026 [004]). El modelo de estimación de la pérdida de líquidos de la guía de protocolo clínico v7.1 sigue la lógica de la Recomendación al paciente: necesidad diaria básica (30–35 ml/kg) + pérdida persistente estacional (PI, evaporación/transpiración en función de la temperatura ambiente) + pérdida de líquido por las heces (una estimación de ~150–200 ml/episodio para las deposiciones más sueltas). El objetivo de líquido extra resultante es la suma de todo ello.

El mecanismo de acción de las soluciones de rehidratación oral (SRO) es el aprovechamiento del cotransportador sodio-glucosa (SGLT1): la presencia de glucosa impulsa la absorción activa de sodio y, con ella, la absorción pasiva de agua, incluso a través del epitelio dañado. La potencia proabsortiva de la solución depende de sus concentraciones de sodio y glucosa: en un modelo celular, la secreción inducida por rotavirus se convirtió en absorción cuando el sodio se situó en el intervalo de 45–60 mEq/l y la glucosa en el de 80–110 mM, y la fórmula ESPGHAN (Na 60 mmol/l, glucosa 111 mmol/l) produjo un efecto más potente que la solución de la OMS [101], en un modelo in vitro Caco-2 y en el contexto de la diarrea infantil. La hipovolemia grave —turgencia reducida, taquicardia, hipotensión ortostática, oliguria, creatinina sérica en ascenso— es un criterio de anulación del sistema SIS (deshidratación grave → ingreso hospitalario inmediato, con independencia de la puntuación). En pacientes de edad avanzada la sensación de sed está disminuida, por lo que en ellos una ingesta de líquidos planificada y pautada es especialmente importante [135].

Nota sobre el nivel de evidencia: que la deshidratación leve empeora el bienestar (ánimo, cefalea, fatiga) lo demuestra un estudio aleatorizado cruzado, pero en mujeres jóvenes sanas [137]. No hay datos humanos que muestren que la deshidratación ralentice directamente la regeneración de la mucosa intestinal ni que dificulte el injerto; el manual, por tanto, no lo afirma.

Día 43 – Fijar el objetivo de líquidos

Hoy calcula su propio objetivo diario de líquidos y establece un sistema que además pueda seguir. La meta no es el número perfecto, sino no dejarlo al azar.

  • Calcule la base: peso corporal (kg) × 30–35 ml = objetivo diario básico de líquidos;
  • Prepare una botella o cantimplora marcada y anote cuántas veces necesita rellenarla;
  • Registre en el diario el objetivo de líquidos y la ingesta real (objetivo/real, litros);
  • Beba de forma uniforme: un vaso por la mañana 30 minutos después de la primera dosis de DiffBiome y luego unos sorbos cada hora.
Día 44 – Reponer la pérdida

Hoy se centra en la reposición sintomática: después de cada deposición más suelta, bebe deliberadamente lo que ha perdido. Este pequeño hábito protege a su cuerpo de la deshidratación.

  • Después de cada deposición Bristol 6–7, beba un vaso extra (2–3 dl) de líquido;
  • Pruébelo: sustituya parte del agua por sopa salada o por caldo diluido con sal;
  • Tome un plátano maduro o una ración de arroz cocido para reponer potasio y sal;
  • Diario: número de deposiciones, Bristol, líquidos (objetivo/real), bienestar.
Día 45 – Leer los signos de deshidratación

Hoy aprende a "leer" su cuerpo: el color de la orina y cómo se encuentra son indicadores fiables. Si algo difiere de lo habitual, sepa qué significa.

  • Por la mañana, observe el color de su orina: un amarillo pajizo claro es bueno, un ámbar oscuro es señal de poco líquido;
  • Si la diarrea es frecuente, hable con su médico responsable sobre un polvo de rehidratación oral de farmacia;
  • Anote si hubo mareo, boca seca o fatiga inusual y coménteselo a su médico;
  • Si observa cualquier signo de deshidratación más grave (véase la Nota) → acuda al médico de inmediato;
  • Un breve paseo diario según cómo se encuentre: el movimiento lo tratamos en detalle en las próximas semanas.

🍽️ La alimentación en estos días

El tema de estos tres días es el equilibrio de líquidos y electrolitos, y la alimentación también desempeña un papel: la tarea concreta de los tres días es fijar el objetivo diario de líquidos calculado y beber de forma uniforme (día 43); después de cada deposición más suelta, reponer la pérdida, sustituyendo parte del agua por sopa salada y tomando un plátano maduro o una ración de arroz cocido para reponer potasio y sal (día 44); y, por último, aprender a leer los signos de deshidratación (día 45). Comer adecuadamente forma parte, por tanto, de la hidratación: la sopa salada y los alimentos ricos en potasio ayudan a retener líquido.

El Calendario Vegetal (Apéndice F) recomienda para estos días cebada (día 43), chucrut (día 44) y pepino lactofermentado (día 45): un cereal rico en betaglucanos[G] y dos verduras fermentadas con cultivos vivos, introducidas con cautela en porciones pequeñas. Estos días caen en la fase de "expansión gradual" (días 31–50) del calendario, cuyo objetivo es la introducción gradual de la diversidad[G] vegetal y de los alimentos fermentados. La fibra soluble de la cebada (betaglucano) es un sustrato fermentable a partir del cual se forman ácidos grasos de cadena corta[G], entre ellos el butirato[G], que nutren el revestimiento intestinal, mientras que el chucrut y el pepino lactofermentado aportan cultivos vivos: conviene empezar con ellos en porciones pequeñas. Junto a una abundante ingesta de líquidos, la incorporación gradual de fibra y de fermentados apoya en conjunto la diversidad de la flora en implantación.

📊 Datos

En la fase de los líquidos, registre a diario:

  • ingesta de líquidos (objetivo/real, litros);
  • número diario de deposiciones;
  • escala de Bristol de las heces (1–7);
  • heces con sangre (sí/no) – datos basales de la CDI;
  • peso corporal (kg) – una pérdida rápida de peso puede indicar pérdida de líquidos;
  • bienestar (1–5);
  • dosis de DiffBiome (cápsulas/día) y número de LOT;
  • Movimiento: tipo + minutos, recuento de pasos (objetivo/real);
  • Nivel de estrés (1–5) y estado de ánimo (1–5);
  • Sueño (horas + calidad 1–5).
⚠️ Las señales de alarma de la deshidratación: acuda al médico ante ellas

La reposición de líquidos en casa solo maneja las pérdidas leves. Si experimenta alguna de las siguientes, no intente resolverlo en casa: orina poco o nada, su orina es muy oscura; se marea intensamente al ponerse de pie; tiene la boca seca y los ojos hundidos; está inusualmente débil, somnoliento o confuso; o su latido cardíaco es rápido e irregular. Son signos de hipovolemia[G] y requieren una evaluación médica urgente.

¿Por qué es importante?

El equilibrio de líquidos y electrolitos es el fundamento invisible de la recuperación: incluso un déficit leve de líquidos empeora cómo se encuentra y resta energía a la recuperación y, en las enfermedades diarreicas, la reposición de líquidos y sal es en sí misma un tratamiento principal. Con unos minutos de atención diaria —beber con un objetivo y reponer la pérdida— puede hacer mucho para que su cuerpo se concentre en curarse.

Referencias

[004] Chilton C, Viprey V, Normington C, Moura I, Buckley A, Freeman J, Davies K, Wilcox M. Clostridioides difficile pathogenesis and control. Nature reviews. Microbiology. 2026. Link

Patogénesis de C. difficile, disbiosis de la microbiota y papel del FMT — Revisión exhaustiva: disbiosis inducida por antibióticos → germinación de las esporas de C. difficile → producción de toxinas → colitis. Una microbiota sana proporciona resistencia a la colonización. Terapias de microbiota más recientes como alternativas al FMT.

[026] Riddle MS, DuPont HL, Connor BA. ACG Clinical Guideline: Diagnosis, Treatment, and Prevention of Acute Diarrheal Infections in Adults. American Journal of Gastroenterology. 2016. Link

Guía clínica del American College of Gastroenterology sobre el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de las infecciones diarreicas agudas en adultos. La base de la atención en todas sus formas es la reposición de líquidos y electrolitos: por vía oral, con abundante líquido y aporte de sal, en los casos leves y moderados, e intravenosa en la deshidratación grave. La guía detalla los signos que permiten reconocer la deshidratación y los grupos de riesgo, y subraya que la rehidratación no es un tratamiento complementario sino el principal, lo que respalda la reposición consciente de líquido tras cada deposición más suelta durante el ciclo. La guia distingue ademas niveles de gravedad: **en la diarrea leve y autolimitada suele bastar la ingesta habitual de liquidos y alimentos**, mientras que **ante una perdida de liquidos importante o prolongada —en particular en pacientes mayores y vulnerables— se recomienda una solucion de rehidratacion oral con electrolitos**, no solo agua. Esta es la fuente de la afirmacion de III.7 de que en la diarrea leve bastan el agua y una dieta variada, mientras que en la diarrea frecuente o persistente tambien hay que reponer sal. **LIMITACION:** la guia se refiere a la diarrea infecciosa aguda; no aborda por separado la convalecencia tras el FMT.

[101] Buccigrossi Vittoria, Lo Vecchio Andrea, Bruzzese Eugenia, Russo Carla, Marano Antonella, Terranova Sara, Cioffi Valentina, Guarino Alfredo. Potency of Oral Rehydration Solution in Inducing Fluid Absorption is Related to Glucose Concentration. Scientific Reports. 2020. Link

La solución de rehidratación oral (SRO) es el tratamiento clave de la diarrea aguda en niños: restaura el equilibrio electrolítico estimulando el transportador intestinal de sodio/glucosa SGLT1 para inducir la absorción de líquidos. Los autores evaluaron soluciones con distintas concentraciones de sodio y glucosa en células intestinales Caco-2 mediante electrofisiología en cámara de Ussing durante la secreción inducida por rotavirus. La SRO de ESPGHAN (sodio 60 mmol/L, glucosa 111 mmol/L) produjo un efecto proabsortivo más potente que la SRO de la OMS, y el efecto dependió de la relación sodio/glucosa; la secreción de líquido inducida por rotavirus pudo revertirse hacia la absorción cuando el sodio se situó en 45–60 mEq/L y la glucosa en 80–110 mM. La conclusión es que la potencia proabsortiva de la SRO depende de sus concentraciones de sodio y glucosa.

[134] Bishehsari F, Magno E, Swanson G, Desai V, Voigt RM, Forsyth CB, Keshavarzian A. Alcohol and Gut-Derived Inflammation. Alcohol Res. 2017. Link

Revisión sobre cómo el consumo crónico de alcohol induce inflamación de origen intestinal. Los autores describen cómo el alcohol **altera la composición de la microbiota intestinal (disbiosis)** y **deteriora la integridad de la barrera intestinal**, lo que permite la translocación de productos bacterianos (endotoxina) y genera inflamación sistémica; este mecanismo vincula el alcohol con el daño hepático y otras complicaciones orgánicas. Esta entrada es la fuente de la afirmación de III.7 de que **el alcohol perjudica a la flora que se está asentando**. **LIMITACIÓN IMPORTANTE:** el trabajo se refiere al **consumo crónico de alcohol** y solo cubre la parte relativa al alcohol — **no** aborda el efecto secretor de agua de las bebidas azucaradas ni el leve efecto diurético de la cafeína.

[135] Volkert D, Beck AM, Cederholm T, Cruz-Jentoft A, Hooper L, Kiesswetter E, Maggio M, Raynaud-Simon A, Sieber C, Sobotka L, van Asselt D, Wirth R, Bischoff SC. **. Clin Nutr. 2022. Link

Guía práctica de la ESPEN sobre nutrición clínica e **hidratación** en geriatría. La guía constata que **la desnutrición y la deshidratación son frecuentes en las personas mayores** y ofrece recomendaciones basadas en la evidencia para prevenirlas y tratarlas. En el apartado de hidratación subraya que **la sensación de sed disminuye con la edad**, por lo que la ingesta de líquidos no puede dejarse a la sed: recomienda **una ingesta planificada y pautada**, la monitorización regular de la ingesta y el cribado activo de factores de riesgo y signos de deshidratación. Esta entrada es la fuente de la afirmación de III.7 sobre la importancia de la ingesta planificada en pacientes de edad avanzada. **LIMITACIÓN:** guía geriátrica; no elaborada para población de CDI ni de FMT.

[137] Armstrong LE, Ganio MS, Casa DJ, Lee EC, McDermott BP, Klau JF, Jimenez L, Le Bellego L, Chevillotte E, Lieberman HR. Mild dehydration affects mood in healthy young women. J Nutr. 2012. Link

Estudio aleatorizado cruzado en **25 mujeres jóvenes sanas**: una deshidratación leve de alrededor del 1,4 % de pérdida de masa corporal —sin estrés térmico ni esfuerzo importante— **empeoró el estado de ánimo**, aumentó la cefalea y la sensación de fatiga y deterioró la valoración subjetiva en tareas que exigían concentración. Esta entrada es la fuente de la afirmación de III.7 de que **la deshidratación empeora el bienestar**. **LIMITACIÓN IMPORTANTE —decisiva para el manual—:** el estudio se realizó en **mujeres jóvenes sanas** y midió **variables de ánimo y rendimiento**. **NO** afirma ni examinó que la deshidratación ralentice la **regeneración de la mucosa intestinal** ni dificulte el **injerto de la nueva flora**.

Autores:
PG
Dr. Patay Gábor
médico, especialista en microbiota
BA
Dr. Bezzegh Attila
director médico, microbiólogo clínico
AM
Dra. Anna Munar
médica, especialista en exposoma
MicroBiome Bank — contenido profesional revisado médicamente. Última actualización: 2026.