XIII. Genética y factores del desarrollo

XIII. 3. El parto por cesárea

Los bebés nacidos por cesárea parten de un arranque microbiano distinto; aun así, el contacto piel con piel, la lactancia materna y un uso prudente de los medicamentos pueden sostener el desarrollo de la comunidad intestinal.

Un comienzo microbiano diferente

El nacimiento por cesárea se asocia a un perfil microbiano precoz alterado en el intestino del lactante en comparación con el parto vaginal [111].

Anécdota

En 2010, una microbióloga nacida en Venezuela llamada María Gloria Domínguez-Bello, entonces en la Universidad de Puerto Rico, publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences un artículo que dio nombre y mecanismo a algo que las matronas llevaban siglos observando sin poder explicarlo: los bebés nacidos por cesárea se comportaban de forma distinta a los nacidos por vía vaginal. Domínguez-Bello y sus colaboradores documentaron que los lactantes nacidos por vía vaginal quedaban colonizados en los primeros minutos de vida por comunidades microbianas muy parecidas a la microbiota vaginal de su madre: comunidades dominadas por Lactobacillus, históricamente asociadas a un desarrollo inmunitario sano en las primeras etapas de la vida. Los lactantes nacidos por cesárea, en cambio, quedaban colonizados por comunidades microbianas parecidas a las de las superficies hospitalarias y la piel: Staphylococcus, Corynebacterium y Propionibacterium. El artículo describía además una intervención preliminar: frotar a los recién nacidos por cesárea con una gasa que se había colocado en la vagina de la madre antes de la cirugía, lo que restauraba parcialmente el perfil microbiano. Domínguez-Bello no había descubierto que la cesárea influyera en los desenlaces. Los estudios epidemiológicos llevaban décadas documentando tasas elevadas de asma, alergia y obesidad en niños nacidos por cesárea. Lo que ella había descubierto era el mecanismo. El canal del parto no es solo una vía de salida. Es, para los organismos que han evolucionado para utilizarlo, un acontecimiento de inoculación.

Las consecuencias del parto por cesárea sobre la microbiota intestinal se caracterizaron de forma sistemática a partir del artículo de Domínguez-Bello de 2010 en PNAS [177] y se ampliaron con múltiples cohortes de nacimiento prospectivas de gran tamaño durante la década siguiente. Los lactantes nacidos por cesárea muestran de manera consistente una menor abundancia de Bacteroides y de Bifidobacterium durante el primer año de vida, junto con proporciones mayores de Enterococcus, Klebsiella y Enterobacter, es decir, un enriquecimiento en taxones oportunistas de origen hospitalario, con frecuencia resistentes a antibióticos. [295] Las consecuencias inmunológicas de los patrones de microbiota asociados a la cesárea se demostraron en múltiples estudios de cohortes que mostraron un aumento de las tasas de asma, dermatitis atópica, enfermedad inflamatoria intestinal y diabetes tipo 1 en los niños nacidos por cesárea frente a los controles nacidos por vía vaginal de las mismas cohortes. La revisión sistemática y el metanálisis de Kuhle y colaboradores de 2015 (Obesity Reviews) hallaron un riesgo de sobrepeso/obesidad infantil aproximadamente un 30–35 % mayor en los niños nacidos por cesárea que en los nacidos por vía vaginal (estimación combinada del riesgo de aproximadamente 1,33–1,34; IC 95 % 1,18–1,51). Los autores subrayan, no obstante, la posibilidad de confusión residual (IMC materno, indicación de la cesárea), por lo que la asociación no es necesariamente causal. [718] La intervención diseñada para abordar la alteración de la microbiota por cesárea —la siembra vaginal— se puso a prueba en el estudio de 2016 del grupo de Domínguez-Bello publicado en Nature Medicine. Los lactantes nacidos por cesárea a los que se frotó la piel, la boca y la nariz con fluido vaginal materno inmediatamente al nacer mostraron una normalización parcial de su microbiota a los 30 días en comparación con los controles nacidos por cesárea sin sembrar: más Lactobacillus y menos Staphylococcus, aunque sin equivaler del todo a los perfiles de los nacidos por vía vaginal. El procedimiento sigue siendo experimental a la espera de datos de seguridad y de desenlaces a más largo plazo. [658] El mensaje clínico para los futuros padres no es que la cesárea sea catastrófica para la microbiota —no lo es—, sino que las estrategias complementarias de inoculación microbiana (lactancia materna prolongada, contacto piel con piel, introducción temprana de alimentos con diversidad microbiana, evitación de antibióticos innecesarios en las primeras etapas de la vida) pueden compensar de forma relevante la siembra a través del canal del parto que la cesárea no proporciona.

Durante el parto vaginal, el recién nacido se expone a microbios maternos del canal del parto y de la región perianal adyacente, lo que contribuye a la colonización inicial del intestino. La cesárea interrumpe buena parte de este contacto, y los estudios observan de forma consistente diferencias en la comunidad microbiana en desarrollo durante las primeras semanas de vida [653].

Los lactantes nacidos por cesárea tienden a presentar abundancias relativas menores de bacterias clave como Bifidobacterium y Bacteroides, y una mayor representación de organismos más característicos de la piel o de fuentes ambientales. Estas diferencias pueden confirmarse mediante técnicas de secuenciación en varios momentos temporales.

Las comunidades microbianas no son meras listas taxonómicas: interaccionan con el huésped a través de vías funcionales. En las primeras etapas de la vida, las bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta y otros metabolitos contribuyen a la maduración de la barrera intestinal y a la señalización con el sistema inmunitario. Las diferencias en la composición de la comunidad pueden por ello coincidir con alteraciones de las salidas metabólicas y de los marcadores inmunitarios, aunque las relaciones directas de causa-efecto son complejas y siguen en estudio.

La investigación epidemiológica ha identificado asociaciones entre el parto por cesárea y unas tasas más altas de cuadros alérgicos y de otros desenlaces inmunitarios en algunas poblaciones, pero estos hallazgos no son universales, y factores de confusión como el uso de antibióticos intraparto complican la interpretación.

Es importante señalar que muchos lactantes nacidos por cesárea muestran cambios progresivos en su microbiota a lo largo de los primeros meses y años de vida, influidos por la alimentación, las exposiciones a antibióticos y el entorno en sentido amplio. La lactancia materna exclusiva, por ejemplo, se asocia a niveles más altos de taxones beneficiosos y a las funciones metabólicas relacionadas.

Se han propuesto varias estrategias para apoyar el desarrollo de la microbiota tras el parto por cesárea, incluida la suplementación con probióticos o simbióticos, pero la evidencia sigue siendo preliminar y las recomendaciones concretas dependen de la investigación en curso.

En lugar de ver el nacimiento por cesárea como un determinante único de la salud a largo plazo, es más exacto considerarlo un factor que modela la trayectoria microbiana temprana. Esa trayectoria es dinámica y responde a múltiples influencias a lo largo de la lactancia y la infancia.

Estrategias de recuperación de la microbiota tras la cesárea

Un contacto piel con piel precoz y mantenido puede ofrecer vías no vaginales de transferencia microbiana materna y favorecer la adaptación fisiológica del recién nacido.

La lactancia materna aporta tanto microorganismos vivos como nutrientes selectivos que favorecen el crecimiento bifidobacteriano y la maduración funcional del ecosistema intestinal.

Procedimientos como la transferencia microbiana vaginal siguen siendo experimentales; su uso exige una evaluación médica cuidadosa y no forma parte de la atención habitual.

Un uso prudente de los antibióticos en el periodo neonatal ayuda a preservar las comunidades microbianas emergentes y equilibra el control de la infección con las consideraciones ecológicas.

El contacto con entornos exteriores corrientes —jardines, parques, aire libre— puede contribuir a la diversidad microbiana sin necesidad de intervención médica.

La dieta materna, incluidos los alimentos fermentados y las comidas ricas en fibra, puede influir en los metabolitos de la leche materna que modelan indirectamente la microbiota del lactante.

Evitar los antimicrobianos asociados al hospital innecesarios tras el parto favorece la sucesión microbiana natural siempre que sea clínicamente viable.

El papel de los probióticos en el lactante es prometedor, pero depende de la cepa; las decisiones se guían mejor por el contexto clínico individual.

Las interacciones domésticas cotidianas con los familiares y con los animales de compañía aportan las señales microbianas típicas que se han encontrado a lo largo de la historia humana.

Cuando estén disponibles, las prácticas de "cesárea respetuosa" que priorizan la proximidad precoz entre la madre y el recién nacido pueden ayudar a recrear algunos aspectos de la exposición del parto fisiológico.

Efectos sobre la microbiota

  • El parto por cesárea se asocia a una menor abundancia precoz de Bifidobacterium y Bacteroides, taxones clave para el aprovechamiento de los hidratos de carbono de la leche [177].
  • La colonización por Lactobacillus se produce a menudo más tarde que en los lactantes nacidos por vía vaginal [658].
  • La comunidad microbiana sigue una vía de maduración alternativa, no un patrón de lesión demostrado.
  • Los estudios de secuenciación detectan con frecuencia un predominio transitorio de Pseudomonadota (antes Proteobacteria) y Enterobacteriaceae, marcadores de inmadurez ecológica.
  • La producción de ácidos grasos de cadena corta (butirato (un ácido graso de cadena corta que es la principal fuente de energía de los colonocitos) (un ácido graso de cadena corta que nutre las células del colon y reduce la inflamación), acetato, propionato) puede estar reducida en los primeros meses.
  • Estos metabolitos influyen en la integridad de las uniones estrechas y en la regulación inmunitaria de la mucosa.
  • Un retraso en la señalización microbiana puede modificar la secreción de IgA y el equilibrio de los linfocitos T reguladores.
  • El ecosistema incluye bacteriófagos, hongos como Candida y arqueas como Methanobrevibacter, que modelan las redes bacterianas.
  • Se han descrito asociaciones entre los perfiles relacionados con la cesárea y desenlaces alérgicos o metabólicos, sin causalidad demostrada.
  • La lactancia materna promueve la expansión bifidobacteriana a través de los oligosacáridos de la leche humana.
  • El contacto piel con piel favorece la transferencia microbiana materna por vías no vaginales.
  • La transferencia microbiana vaginal es experimental y no es una práctica estándar.
  • Los probióticos pueden ayudar a la resistencia a la colonización, pero los beneficios dependen de la cepa y de la dosis.
  • Una exposición ambiental moderada (animales de compañía, vida al aire libre) puede aumentar la diversidad y la resiliencia.

Orientación para el paciente

  • Procure el contacto piel con piel con su bebé poco después de la cesárea siempre que la situación médica lo permita.
  • Haga de la lactancia materna la principal fuente de alimentación cuando sea posible, ya que favorece a las bacterias intestinales beneficiosas.
  • No intente la transferencia microbiana vaginal en casa; comente antes cualquier opción de este tipo con su médico.
  • Evite los antibióticos innecesarios en el periodo neonatal salvo que exista una indicación médica clara.
  • Pase tiempo con su bebé en entornos exteriores corrientes, como parques o jardines.
  • Incluya alimentos ricos en fibra y fermentados en la dieta de la madre para favorecer la calidad de la leche materna.
  • Plantéese los probióticos solo tras consejo médico y elija productos adecuados para lactantes.
  • Utilice la higiene habitual en lugar de esprays o toallitas antibacterianas de forma rutinaria alrededor del bebé.
  • Permita el contacto cotidiano y seguro con los familiares y con los animales de compañía para aportar señales microbianas normales.
  • Recuerde que el nacimiento por cesárea no es un callejón sin salida: unos hábitos de cuidado constantes pueden ayudar a que la microbiota se desarrolle bien.
Perla clínica

El parto vaginal expone al neonato a Lactobacillus, Prevotella y Sneathia, organismos que establecen la comunidad intestinal fundadora y programan la tolerancia inmunitaria de la mucosa. Los lactantes nacidos por cesárea muestran un déficit persistente de Bifidobacterium y una colonización elevada por Staphylococcus y Clostridium durante hasta 6 meses.

Referencias

[111] Koh A, De Vadder F, Kovatcheva-Datchary P, Bäckhed F. From Dietary Fiber to Host Physiology: Short-Chain Fatty Acids as Key Bacterial Metabolites. Cell. 2016. Link

Revisión mecanicista sobre los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), producidos por la fermentación bacteriana de la fibra alimentaria. La fibra fermentable es la fuente de energía primaria de la microbiota colónica; los principales productos de la fermentación son **acetato, propionato y butirato**. El **butirato es el principal sustrato energético de los colonocitos**; los AGCC influyen además en la integridad de la barrera, la función inmunitaria y, al pasar a la circulación, en el metabolismo del huésped, en parte a través de receptores acoplados a proteína G (GPR41/43) y de la inhibición de histona-desacetilasas. Esta entrada es la fuente de las afirmaciones de manual de III.2 (S-0302-01, -02). Importante: es una **revisión**, no datos experimentales propios.

[177] Dominguez-Bello MG, Costello EK, Contreras M et al. Delivery mode shapes the acquisition and structure of the initial microbiota across multiple body habitats in newborns. Proc Natl Acad Sci USA. 2010. Link

Este estudio empleó pirosecuenciación multiplexada del 16S rRNA para caracterizar las comunidades bacterianas de 10 díadas madre-recién nacido (4 partos vaginales, 6 cesáreas), muestreando piel, boca y zona vaginal de las madres antes del parto y piel, boca, aspirado nasofaríngeo y meconio de los neonatos en las primeras 24 horas. El modo de parto condicionó intensamente el establecimiento de la microbiota neonatal en todos los hábitats corporales: los nacidos por vía vaginal albergaban comunidades semejantes a la microbiota vaginal materna, mientras que los nacidos por cesárea se asemejaban a la piel materna. Los hallazgos documentan la influencia fundacional del modo de parto sobre el microbioma humano inicial.

[295] Shao Y, Forster SC, Tsaliki E, et al. Stunted microbiota and opportunistic pathogen colonization in caesarean-section birth. Nature. 2019. Link

Se está preparando un breve resumen de la publicación citada.

[653] Rook, G. A. Regulation of the immune system by biodiversity from the natural environment. Proc Natl Acad Sci USA. 2013. Link

Esta revisión resume la evidencia de que la proximidad a entornos naturales se asocia a una menor mortalidad, enfermedad cardiovascular y morbilidad psiquiátrica. Los autores subrayan que el aumento de la enfermedad crónica en los países de renta alta se asocia a un fallo de la inmunorregulación y a una inflamación persistente de bajo grado, atribuible en parte a la pérdida de exposición a los microorganismos Old Friends coadaptados evolutivamente. La hipótesis vincula los entornos ricos en biodiversidad con un entrenamiento inmunorregulador que protege frente a la enfermedad inflamatoria crónica. Los hallazgos reformulan la exposición a los espacios verdes como una intervención inmunológica y no puramente psicológica.

[658] Dominguez-Bello MG, De Jesus-Laboy KM, Shen N et al. Partial restoration of the microbiota of cesarean-born infants via vaginal microbial transfer. Nat Med. 2016. Link

Este estudio piloto expuso a neonatos nacidos por cesárea a fluidos vaginales maternos en el momento del nacimiento para restaurar parcialmente la microbiota transmitida por vía vaginal. Durante los primeros 30 días de vida, las comunidades bacterianas intestinales, orales y cutáneas de los neonatos por cesárea expuestos estaban enriquecidas en bacterias vaginales normalmente infrarrepresentadas en los neonatos por cesárea no expuestos, con mayor similitud con los nacidos por vía vaginal en las muestras orales y cutáneas que en las anales. Se desconocen las consecuencias sanitarias a largo plazo, pero los hallazgos demuestran la viabilidad del vaginal seeding en el parto.

[718] Kuhle S, Tong OS, Woolcott CG. Association between caesarean section and childhood obesity: a systematic review and meta-analysis. . 2015. Link

Revisión sistemática y metaanálisis de la asociación entre el parto por cesárea y la obesidad infantil. Los niños nacidos por cesárea presentan un riesgo de sobrepeso/obesidad aproximadamente un 30-35% mayor que los nacidos por vía vaginal (odds ratio combinada de en torno a 1,33), lo que confirma la dirección de estudios de cohortes individuales previos (p. ej., Blustein et al. 2013). Los autores subrayan la posible confusión residual (IMC materno, indicación), por lo que la asociación no es necesariamente causal.

Autores:
PG
Dr. Patay Gábor
médico, especialista en microbiota
BA
Dr. Bezzegh Attila
director médico, microbiólogo clínico
AM
Dra. Anna Munar
médica, especialista en exposoma
MicroBiome Bank — contenido profesional revisado médicamente. Última actualización: 2026.