1. Terminología
Este glosario alfabético define los términos científicos y clínicos clave de la guía, para que cada palabra le resulte clara mientras lee.
Este glosario define los términos científicos y clínicos clave utilizados a lo largo de esta guía. Los términos se enumeran alfabéticamente. Los términos marcados con (término utilizado en esta guía) son específicos de este protocolo.
El ácido graso de cadena corta más abundante producido por las bacterias intestinales mediante fermentación. Sirve como sustrato metabólico tanto para el huésped como para otros microbios. Su producción refleja la actividad fermentativa microbiana global.
Cualquier efecto no deseado o perjudicial que se produce durante o después del tratamiento. Los acontecimientos adversos pueden ir desde una molestia leve hasta complicaciones graves. La monitorización de los acontecimientos adversos es esencial para la seguridad del FMT.
Una medida de la riqueza y la uniformidad de las especies microbianas dentro de una sola muestra. Una alfa-diversidad más alta indica en general un ecosistema intestinal más resiliente. Índices habituales: entropía de Shannon, índice de Simpson, recuento de especies observadas.
Microorganismos distintos de las bacterias, algunos de los cuales viven en el intestino humano y contribuyen a procesos metabólicos como la producción de metano. Constituyen un componente menor pero relevante del ecosistema intestinal que se transfiere durante el FMT.
Un virus que infecta a las bacterias y se replica en su interior. Los bacteriófagos están presentes en el intestino en cantidades enormes y modelan la composición de la comunidad bacteriana. El FMT transfiere fagos junto con las bacterias, y el injerto de fagos puede contribuir a la durabilidad del tratamiento. Forman parte de la matriz microbiana más amplia que se transfiere durante el FMT.
El estado inicial del paciente antes de que comience el tratamiento. Sirve como punto de referencia con el que se comparan los cambios posteriores. Una evaluación basal precisa es esencial para interpretar los resultados del tratamiento.
Una medida de las diferencias de la comunidad microbiana entre muestras o entre individuos. Una beta-diversidad alta entre donante y receptor antes del FMT no predice el resultado; la convergencia posterior al FMT hacia la beta-diversidad del donante es un marcador de injerto.
Moléculas producidas por el hígado para facilitar la digestión de las grasas y transformadas después por las bacterias intestinales en ácidos biliares secundarios. Estas transformaciones microbianas influyen en el metabolismo y ayudan a suprimir determinados patógenos. Restablecer la conversión de los ácidos biliares es una de las formas en que el FMT recupera la función ecológica.
Una exposición pequeña y controlada a la microbiota del donante que se utiliza para observar la respuesta inicial del receptor antes del tratamiento completo. Es conceptualmente similar a comprobar la compatibilidad antes de una intervención completa y constituye la base del proceso de evaluación de la compatibilidad.
Un ácido graso de cadena corta que constituye la principal fuente de energía de las células del colon. Sostiene la barrera intestinal y tiene efectos antiinflamatorios en el intestino. Restaurar la producción de butirato es un objetivo clave de la recuperación apoyada por el FMT.
Administración oral de microbiota en forma encapsulada. Permite dosificaciones repetidas a lo largo del tiempo y es menos invasiva que la administración endoscópica. Resulta especialmente útil en los protocolos de tratamiento prolongados.
Un estado inflamatorio prolongado y desregulado, asociado a numerosos cuadros metabólicos, inmunitarios y gastrointestinales. La disbiosis puede contribuir a su persistencia al mantener señales microbianas proinflamatorias.
El reloj interno del organismo, que regula el sueño, el metabolismo y los ciclos hormonales. También influye en la actividad y en la composición microbianas a lo largo de un ciclo de 24 horas. La alteración del ritmo circadiano puede afectar negativamente a la estabilidad de la microbiota.
Resultados definidos que se emplean para juzgar si el tratamiento es eficaz. Pueden incluir la mejoría de los síntomas, la remisión o marcadores biológicos concretos. Unos criterios de valoración claros ayudan a orientar las decisiones terapéuticas.
La capacidad de la microbiota intestinal establecida para impedir la invasión y el sobrecrecimiento de patógenos. El FMT restaura la resistencia a la colonización principalmente al restablecer poblaciones microbianas densas y diversas que compiten con ventaja frente a las especies patógenas por los nutrientes y por los sitios de adhesión.
Administración de la microbiota del donante directamente en el colon mediante un procedimiento endoscópico. Este método permite administrar dosis altas en una sola sesión y se emplea a menudo cuando se necesita una entrega rápida y de gran volumen.
El grado en que la microbiota de un donante interactúa con el entorno biológico y ecológico de un receptor concreto. Refleja la respuesta inmunitaria, las interacciones metabólicas y el encaje ecológico. La variabilidad de la compatibilidad ayuda a explicar por qué los pacientes responden de forma distinta al FMT procedente de donantes diferentes.
Un proceso estructurado previo al tratamiento que se utiliza para evaluar cómo responde un receptor a distintas microbiotas de donante. Implica una exposición controlada al material del donante y la monitorización de los síntomas y de las respuestas fisiológicas. En este protocolo se emplea para fundamentar la selección del donante antes del tratamiento completo.
El proceso por el cual un grupo de organismos impide que otro ocupe el mismo nicho ecológico. En el intestino, los microbios beneficiosos pueden suprimir a los patógenos al competir con ventaja por los recursos. El FMT reintroduce comunidades capaces de desempeñar esta función.
Fase 2 del protocolo de tratamiento, durante la cual una dosificación repetida o sostenida favorece la integración y la estabilización microbianas. El foco está en reforzar los cambios iniciados durante la inducción y en promover la sucesión ecológica.
Carbohidratos de origen vegetal que no son digeridos por las enzimas humanas, pero que las bacterias intestinales fermentan produciendo metabolitos como los SCFA. Una ingesta adecuada de fibra ayuda a sostener la función y la estabilidad microbianas después del FMT.
Una persona sana cuyas heces se utilizan para el FMT. Los donantes se someten a un cribado exhaustivo para reducir el riesgo de transmitir infecciones u otros rasgos no deseados. La selección del donante es un factor crítico para la seguridad y la eficacia del tratamiento.
El proceso de evaluación de los donantes potenciales para detectar riesgos infecciosos, metabólicos y de otra índole relacionados con la salud. Incluye la historia clínica, las pruebas de laboratorio y los criterios de exclusión. Este proceso es esencial para la seguridad del FMT.
Diferencias en la composición y en la función microbianas entre donantes. Estas diferencias pueden afectar a la respuesta al tratamiento, porque no todas las microbiotas de donante funcionan igual de bien en todos los receptores. Comprender la variabilidad entre donantes ayuda a explicar por qué los resultados difieren entre pacientes.
El momento, la frecuencia y la cantidad definidos de administración de la microbiota. Distintas pautas de dosificación pueden influir en la dinámica ecológica y en los resultados del tratamiento. Una dosificación estructurada es un elemento importante del diseño del protocolo.
Un desequilibrio en la composición, la diversidad o la capacidad funcional de la microbiota intestinal, asociado a diversos cuadros clínicos. La disbiosis puede implicar la pérdida de especies beneficiosas, el sobrecrecimiento de taxones patógenos o proinflamatorios, una diversidad reducida o una producción metabólica alterada. No es una enfermedad en sí misma, sino un desequilibrio ecológico. El FMT se utiliza para desplazar el sistema hacia la estabilidad funcional.
El papel y la posición funcional de un microorganismo dentro de un ecosistema, incluidos los recursos que utiliza, las condiciones que necesita y sus interacciones con otras especies. El FMT puede restablecer el equilibrio ocupando nichos alterados o vacantes.
La capacidad de un sistema microbiano para mantener su estructura y su función a lo largo del tiempo. Los sistemas estables son más resistentes a las perturbaciones y más fáciles de mantener. Un objetivo importante del tratamiento con FMT es sostener la estabilidad ecológica a largo plazo.
El cambio progresivo de la composición de la comunidad microbiana a lo largo del tiempo tras una perturbación, análogo a la sucesión ecológica de los macroecosistemas. Después del FMT, el intestino atraviesa un periodo de sucesión durante el cual las especies del donante compiten con los microbios residentes por los nichos ecológicos.
El proceso de devolver un sistema microbiano alterado a un estado más funcional. Implica reconstruir relaciones y funciones ecológicas, y no simplemente añadir organismos. Este es el modelo conceptual central que utiliza esta guía para explicar lo que consigue el FMT.
El establecimiento estable de microorganismos procedentes del donante en el intestino del receptor tras el FMT. El injerto se mide comparando la composición de la microbiota del receptor antes y después del FMT con la basal del donante. Se distingue entre injerto parcial e injerto completo; la respuesta clínica no siempre requiere un injerto completo.
El contacto con factores externos como la dieta, las sustancias químicas, los microbios y las condiciones físicas, que modelan de forma continua la microbiota y su actividad. Los cambios en la exposición ambiental pueden afectar a las condiciones ecológicas en las que se introduce el FMT.
Una medida de la facilidad con la que las sustancias atraviesan el revestimiento intestinal. Una permeabilidad aumentada se asocia a inflamación y a enfermedad. La restauración de la microbiota puede ayudar a sostener una función de barrera más normal.
Un ecosistema microbiano equilibrado y funcionalmente estable. Sostiene la digestión, la regulación inmunitaria y la protección frente a organismos dañinos. El FMT busca desplazar el sistema hacia este estado.
La totalidad de las exposiciones ambientales que una persona experimenta a lo largo de su vida y sus efectos biológicos acumulados. Incluye la dieta, la calidad del aire, los medicamentos, el estrés y los contactos microbianos. El exposoma modela la composición microbiana y es directamente relevante para las terapias basadas en la microbiota.
Una bacteria comensal del filo Firmicutes, asociada de forma consistente con la salud intestinal en los estudios en humanos. Produce butirato y tiene propiedades antiinflamatorias. Su abundancia está frecuentemente reducida en los estados disbióticos y puede restaurarse parcialmente tras el FMT.
La transferencia de una preparación de heces procesadas, procedente de un donante sano y cribado, al tracto gastrointestinal de un receptor. Aporta una comunidad microbiana compleja con el objetivo de restaurar funciones ecológicas alteradas. Es la intervención terapéutica central descrita en esta guía.
El proceso mediante el cual las bacterias intestinales degradan las fibras alimentarias y otros sustratos en ausencia de oxígeno. Este proceso produce metabolitos como los SCFA y es una actividad funcional esencial de una microbiota intestinal sana.
Un empeoramiento transitorio de los síntomas en un cuadro crónico. Puede desencadenarse por cambios inmunitarios, ambientales o microbianos. Reconocer los brotes ayuda a distinguir la variabilidad esperable del deterioro clínico.
Una herramienta estructurada para registrar la dieta, los síntomas y otros factores relacionados a lo largo del tiempo. Ayuda a identificar patrones y respalda la interpretación clínica de la respuesta al tratamiento. En esta guía se utiliza como un instrumento clave para la toma de decisiones durante el FMT.
Microorganismos que forman parte del ecosistema intestinal, denominados en conjunto micobioma. Interactúan con las bacterias y con el huésped de formas que pueden influir en la función inmunitaria y en el equilibrio ecológico. Su papel en el FMT se conoce peor que el de las bacterias.
La red de comunicación bidireccional que conecta la microbiota intestinal, el sistema nervioso entérico, el nervio vago, el sistema inmunitario y el sistema nervioso central. Los metabolitos microbianos, entre ellos los SCFA, los derivados del triptófano y los ácidos biliares secundarios, modulan este eje. Los cambios en la microbiota pueden influir en los síntomas de origen cerebral a través de esta conexión.
La relación dinámica entre el organismo humano y su comunidad microbiana, que incluye el intercambio metabólico, la señalización inmunitaria y las interacciones estructurales. El FMT modifica esta relación al introducir un nuevo sistema microbiano en el entorno ecológico del receptor.
El eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (HHS): el principal sistema neuroendocrino de respuesta al estrés. La activación crónica del eje HHS eleva el cortisol, que altera la motilidad intestinal, la integridad de la barrera mucosa y la composición microbiana. La propia disbiosis puede desregular la actividad del eje HHS y crear un bucle bidireccional entre estrés y microbiota.
La influencia de la microbiota sobre la función inmunitaria a través de metabolitos microbianos y de componentes estructurales. Estas señales ayudan a configurar el equilibrio y la capacidad de respuesta inmunitarios. El FMT puede mejorar la salud intestinal en parte al restaurar estas señales inmunitarias microbianas.
La comunicación entre células inmunitarias mediante mensajeros químicos. Los metabolitos microbianos y los componentes estructurales influyen en estas señales y ayudan a configurar el equilibrio y la capacidad de respuesta inmunitarios. Restaurar las señales microbianas puede ser uno de los mecanismos por los que el FMT influye en la inflamación y en la tolerancia inmunitaria.
La capacidad del sistema inmunitario para no reaccionar de forma exagerada ante estímulos inocuos, incluidos los microbios beneficiosos. Una microbiota sana ayuda a mantener este equilibrio. El FMT puede influir en la tolerancia al restaurar los estímulos microbianos apropiados.
Fase 1 del protocolo de tratamiento, durante la cual la microbiota se introduce en dosis más altas. El objetivo es iniciar el cambio ecológico y comenzar la restauración de funciones microbianas clave. Es la primera fase de tratamiento activo.
La respuesta del organismo a una lesión, a una infección o a otras amenazas. Aunque es necesaria para la protección, una inflamación prolongada puede contribuir a la enfermedad. La microbiota desempeña un papel importante en la configuración de los procesos inflamatorios.
Aumento del paso de productos microbianos (p. ej., lipopolisacárido) y de otras moléculas a través del epitelio intestinal hacia la circulación sistémica. Esto puede activar respuestas inmunitarias innatas y contribuir a una inflamación sistémica de bajo grado. El FMT puede ayudar a restaurar la integridad de la barrera mediante mecanismos microbianos y metabólicos.
Comportamientos cotidianos como los patrones de alimentación, el sueño, la actividad física y el manejo del estrés, que influyen en las condiciones de crecimiento microbiano y en la actividad metabólica. Optimizar los factores de estilo de vida puede favorecer el éxito de las terapias basadas en la microbiota.
El conjunto de moléculas pequeñas producidas por los procesos metabólicos del organismo y de la microbiota. Estas moléculas median muchas de las interacciones entre los microbios y el huésped. Los cambios en el metaboloma reflejan desplazamientos funcionales tras el FMT.
Un grupo de microorganismos que interactúan dentro de un entorno compartido. En el intestino, esta comunidad se configura por la cooperación y la competencia entre especies. El FMT funciona introduciendo una comunidad en funcionamiento, y no cepas aisladas.
La variedad de especies microbianas presentes en la microbiota. Una mayor diversidad se asocia en general con una mayor resiliencia y una mayor redundancia funcional. El FMT busca a menudo restaurar la diversidad como parte de la reconstrucción del equilibrio ecológico.
La microbiota entendida como un sistema interconectado de organismos, metabolitos y condiciones ambientales. Subraya que la función surge de las relaciones entre especies y no de microbios aislados. El FMT tiene como diana este ecosistema en su conjunto.
El sistema integrado de microorganismos, metabolitos, bacteriófagos e interacciones ecológicas que se transfiere durante el FMT. Subraya que los efectos terapéuticos surgen de la estructura y de las relaciones dentro de la comunidad, y no solo de sus miembros individuales. Este término se emplea en esta guía para describir la complejidad funcional del material trasplantado.
El conjunto completo de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos, virus, fagos) y de su material genético en un entorno definido. En el uso clínico, "microbioma intestinal" y "microbiota intestinal" se emplean a menudo indistintamente, aunque técnicamente "microbioma" incluye los genes y "microbiota" se refiere a los organismos. Describe no solo qué organismos están presentes, sino también qué hacen y cómo influyen en los procesos fisiológicos. En esta guía, restaurar el microbioma significa restaurar estos procesos funcionales, y no especies individuales.
La comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos, virus) que habita un entorno específico. La microbiota intestinal humana contiene unos 10¹³ microorganismos que representan miles de especies. En esta guía, la microbiota se trata como una comunidad funcional que se modifica directamente mediante el FMT y que funciona como una red encargada de la transformación de nutrientes, la producción de metabolitos y la interacción inmunitaria.
El marco terapéutico más amplio en el que el FMT se combina con intervenciones dirigidas sobre el estilo de vida y el entorno, incluidas la dieta, el sueño, el manejo del estrés y otros factores que influyen en la supervivencia y en la integración microbianas. Este es el término que se emplea en esta guía para el modelo de tratamiento completo dentro del cual se inserta el FMT.
El revestimiento protector del intestino que separa la microbiota del torrente sanguíneo, e incluye el moco, las células epiteliales y componentes inmunitarios. Una microbiota más sana favorece el mantenimiento de esta barrera después del FMT.
La ausencia de una mejoría significativa tras el tratamiento. Puede deberse a factores del donante, del receptor, ecológicos o relacionados con el protocolo. Identificar la falta de respuesta es necesario para decidir si el tratamiento debe modificarse.
Una mejoría incompleta pero significativa tras el tratamiento. Sugiere que se ha producido algún efecto terapéutico, pero no una resolución completa. Reconocer la respuesta parcial ayuda a orientar las decisiones clínicas posteriores.
La etapa previa al tratamiento del protocolo, que incluye la preparación, la evaluación de la compatibilidad y la valoración basal. Define las condiciones en las que se iniciará el tratamiento.
La fase de inducción del tratamiento, durante la cual la microbiota se introduce en dosis más altas para iniciar el cambio ecológico y comenzar la restauración de funciones clave.
La fase de consolidación, durante la cual una dosificación repetida o sostenida favorece la integración microbiana y la estabilización de los cambios ecológicos.
La fase de reducción progresiva o de mantenimiento, durante la cual se disminuye la intensidad de la intervención mientras se mantiene la estabilidad ecológica y se favorece la persistencia a largo plazo de la microbiota restaurada.
Un ácido graso de cadena corta producido por los microbios intestinales y absorbido al torrente sanguíneo. Se procesa principalmente en el hígado, donde contribuye a la regulación de la glucosa y a la función metabólica sistémica. Los cambios en las concentraciones de propionato reflejan variaciones de la actividad microbiana tras el FMT.
La persona que recibe el FMT. Su microbiota existente, su sistema inmunitario y su estado fisiológico influyen en cómo se comporta la comunidad trasplantada. Los resultados del tratamiento dependen de la interacción entre los factores del donante y los del receptor.
Un periodo durante el cual los síntomas se reducen o desaparecen. Indica mejoría clínica, aunque no necesariamente la resolución completa de las causas subyacentes. Una remisión mantenida es uno de los principales objetivos del tratamiento con FMT.
La capacidad de la microbiota para recuperarse tras una perturbación. Un ecosistema resiliente puede volver a un estado funcional después de un factor de estrés como la exposición a antibióticos o una enfermedad. El FMT busca mejorar esta capacidad.
Una forma de almidón fermentable pero de digestión lenta que, en estado crudo, se comporta más como una fibra insoluble. Actúa como prebiótico y se asocia a cambios más amplios, a escala de ecosistema, en la microbiota.
Mejoría medible tras el tratamiento, evaluada mediante síntomas, marcadores clínicos o cambios funcionales. Evaluar la respuesta orienta las decisiones sobre si el protocolo está funcionando como se pretendía.
Metabolitos producidos por la fermentación microbiana de la fibra alimentaria, principalmente butirato, propionato y acetato. Los SCFA son la principal fuente de energía de los colonocitos, modulan la función inmunitaria mucosa y regulan la integridad de la barrera intestinal. Son marcadores clave de una microbiota funcionalmente activa.
La profundidad, la duración y la regularidad del sueño. Un sueño deficiente puede afectar a vías hormonales e inmunitarias que influyen en la microbiota. Unos patrones de sueño constantes pueden favorecer la estabilidad microbiana tras el tratamiento.
Fase 3 del protocolo de tratamiento: la reducción gradual de la intensidad de la intervención tras la estabilización. Su objetivo es mantener las ganancias terapéuticas permitiendo al mismo tiempo que el sistema microbiano funcione de forma más autónoma.
La reacción fisiológica del organismo al estrés psicológico o físico, que implica cambios hormonales capaces de alterar la motilidad intestinal, la actividad inmunitaria y la composición microbiana. El estrés crónico puede jugar en contra de unos resultados estables del FMT.
Un donante cuyas preparaciones para FMT producen de forma consistente mayores tasas de injerto y mejores resultados clínicos en múltiples receptores. El concepto refleja la variabilidad observada en la eficacia de los donantes, pero no es una definición clínica estandarizada.
Experiencias subjetivas referidas por el paciente, como dolor, hinchazón, fatiga o cambios en el hábito intestinal. Reflejan cómo responde el organismo a los procesos biológicos subyacentes. Un registro cuidadoso de los síntomas es esencial para monitorizar la respuesta al FMT.
Complejos proteicos (entre ellos claudina, ocludina y ZO-1) que sellan los espacios entre las células epiteliales intestinales. Su integridad es esencial para impedir el paso paracelular de bacterias y de toxinas. La alteración de las uniones estrechas asociada a la disbiosis contribuye a la permeabilidad epitelial.
El grado en que un paciente puede recibir un tratamiento sin efectos adversos significativos. Varía entre individuos y entre protocolos. Una buena tolerabilidad favorece la adherencia y la continuidad del tratamiento.
El registro sistemático de síntomas, comportamientos u observaciones clínicas a lo largo del tiempo. Ayuda a revelar patrones que no son visibles en observaciones aisladas. Un buen registro mejora la calidad de la toma de decisiones clínicas.
Un patrón de cambio observado a lo largo del tiempo. Ayuda a distinguir las fluctuaciones transitorias de una mejoría o un deterioro significativos. Las tendencias son más informativas que las observaciones aisladas a la hora de evaluar la respuesta al tratamiento.
Un aminoácido esencial que actúa como precursor de la serotonina (el 95 % se produce en el intestino), de los metabolitos de la vía de la quinurenina[G] y de los compuestos indólicos[G]. Las bacterias intestinales regulan la disponibilidad del triptófano y su encauzamiento metabólico. El FMT puede influir en el estado de ánimo, en la motilidad y en el tono inmunitario, en parte a través de la restauración del metabolismo del triptófano.
Fluctuaciones de los síntomas o de las mediciones a lo largo del tiempo. Cierta variabilidad es esperable, pero unos cambios excesivos o irregulares pueden indicar inestabilidad. Comprender la variabilidad ayuda a interpretar con más precisión la evolución del paciente.
Un receptor nuclear expresado en las células epiteliales intestinales, en las células inmunitarias y en otros tejidos. Regula la tolerancia inmunitaria, la función de barrera epitelial y la composición microbiana. Su activación depende en parte de los ácidos biliares secundarios derivados de la microbiota.
Síntomas que pueden indicar una evolución grave o potencialmente peligrosa y que requieren atención rápida y, en ocasiones, una valoración médica urgente. Reconocer con claridad los signos de alarma es un componente clave de un tratamiento con FMT seguro.
Un periodo durante el cual no se administra tratamiento para que los efectos previos se atenúen. Se utiliza para separar exposiciones terapéuticas o para observar las condiciones basales. En las pruebas de compatibilidad, el periodo de lavado ayuda a aislar la respuesta a un donante concreto.
Una proteína que modula la permeabilidad de las uniones estrechas en el epitelio intestinal. Unas concentraciones elevadas de zonulina se asocian a un aumento de la permeabilidad intestinal. Es uno de los indicadores medibles de la disfunción de barrera.

