3. Clorela
El alga con la pared celular rota – mucha clorofila, factor de crecimiento CGF y capacidad de fijar mercurio.
¿Qué aporta? Un alga verde unicelular de agua dulce que aporta proteína completa, clorofila, β-glucano y, en algunas cepas, B12 biológicamente activa. Refuerza la barrera intestinal, es un fijador débil de metales pesados y de dioxinas, e inmunomodulador.
¿Cuánto? 3–6 g/día (unos 6 a 12 comprimidos de 500 mg) – elija un producto VERIFICADO y con la pared celular rota (broken cell wall / cracked cell wall); la clorela sin romper apenas se absorbe (pared celular de celulosa y esporopolenina).
¿Cuándo evitarla? Alergia conocida a la clorela (el seudobrote hawaiano de la década de 1980 – reacciones cutáneas fotosensibles), brote autoinmunitario activo, inmunodepresión grave, tratamiento anticoagulante con suplementación en dosis altas.
La clorela fue descubierta y nombrada en 1890 por el microbiólogo neerlandés Martinus Beijerinck, a partir de la combinación del griego "chloros" (verde) y el latín "ella" (pequeña). Fue el primer microorganismo unicelular que se logró cultivar de forma pura en condiciones de laboratorio. En el hambre de proteína posterior a la Segunda Guerra Mundial, en las décadas de 1940 y 1950, comenzó un serio programa internacional de investigación: el Stanford Research Institute, el Carnegie Institute y el Instituto Japonés de Microbiología la examinaron como posible fuente masiva de proteína para una población mundial en crecimiento. El investigador japonés Hiroshi Tamiya publicó el primer protocolo de cultivo masivo industrial en 1957, y Japón ha seguido siendo desde entonces el líder mundial del mercado de la clorela.
En la década de 1960, las empresas japonesas Yaeyama Group y Sun Chlorella desarrollaron el proceso de rotura de la pared celular (DCW – disrupted cell wall), que resolvió el problema fundamental de biodisponibilidad de la clorela: la gruesa pared celular de celulosa y esporopolenina era prácticamente indigerible para el ser humano. En la década de 1980, en Hawái, por un error de fabricación de Sun Chlorella, se notificó un grupo de reacciones cutáneas fotosensibles: ese es el origen del término "dermatitis por clorela", que prácticamente ha desaparecido en los productos modernos y controlados. A partir de la década de 2000, en el Japón posterior a Fukushima, el interés por la clorela como fijadora de cesio y de mercurio creció con rapidez, mientras que el estudio de Nakano (2010) documentó la reducción de la transferencia de metales pesados en el embarazo.
Fundamento científico
La clorela es un alga verde unicelular y redondeada de agua dulce (3–8 μm) cuyo problema fundamental de digestibilidad es la pared celular de celulosa y esporopolenina: en forma no rota, el sistema gastrointestinal humano casi no puede extraer nada de ella. Por eso el producto con la pared celular rota (broken cell wall, BCW; cracked cell wall, CCW; micronizado) es obligatorio, y esto debe constar en la etiqueta. [2189] La clorela sin romper se elimina en gran medida sin cambios.
El contenido de clorofila (2–5 %) es de los más altos de cualquier vegetal. La clorofila es antimutagénica según los datos in vitro y, en el colon, reduce el riesgo colorrectal al fijar prooxidantes derivados del hemo. El CGF (Chlorella Growth Factor) es una matriz de nucleótidos, péptidos y polisacáridos que estimula la replicación celular: esa es la base molecular del efecto "regenerador" tradicional, aunque la evidencia en humanos es limitada. [2183] [2188]
Fijación de metales pesados y de dioxinas: los ECA japoneses de Uchikawa (2010) y de Nakano (2010) documentaron una reducción moderada de los niveles de dioxinas y de PCB en la leche materna con la clorela tomada durante el embarazo. [2184] Para la fijación del mercurio, los experimentos en animales y los pequeños datos en humanos son favorables, pero la evidencia no es sólida. [2185] El mecanismo supuesto es la combinación de la clorofila, la celulosa de la pared celular y el CGF.
Cuestión de la B12: a diferencia de la espirulina, algunas cepas de clorela contienen B12 biológicamente activa (Watanabe 2002, Merchant 2015). [2186] [2187] [2190] Ciertas cepas japonesas de Chlorella pyrenoidosa están seleccionadas específicamente para ello: una ración de 9 g/día puede aportar hasta 60–100 μg de B12 activa. Importante: no todos los productos de clorela son una fuente de B12 activa – debe constar en la etiqueta y, en las personas veganas, lo ideal es hacer un seguimiento con la determinación sérica de MMA y de holo-TC.
En el plano del microbioma, los fragmentos de β-1,3-glucano y de celulosa de la pared celular son sustratos fermentables en el colon: los datos en humanos muestran un aumento de las proporciones de Bifidobacterium y de Lactobacillus. Los productos de degradación de la clorofila (feofitina, feofórbido) tienen actividad antioxidante.
- + Vitamina C (limón, pimiento, kiwi): mejora la biodisponibilidad del hierro derivado de la clorofila y la estabilidad de los carotenoides.
- + Grasa saludable (aguacate, aceituna, aceite de pescado): la absorción de los carotenoides liposolubles (luteína, zeaxantina, β-caroteno) aumenta varias veces.
- + Matriz rica en fibra (lino, avena, legumbres): el β-glucano de la clorela + la fibra soluble generan juntos una mayor producción de SCFA.
- + Cultivos vivos (yogur, kéfir, kombucha): efecto simbiótico – los polisacáridos de la clorela son de tipo prebiótico.
- + Fuentes de polifenoles (té verde, cacao, frutos rojos): efecto antioxidante combinado, estabilización de la clorofila.
- + Exposición a metales pesados (riesgo laboral, consumo de pescado): la matriz de clorofila + celulosa de la pared celular puede quelar – es un complemento, NO un sustituto.
- Warfarina: la clorela tiene un contenido significativo de vitamina K (1 g ≈ 30–50 μg de K1) y puede causar alteraciones del INR. Ingesta uniformemente diaria o evitación, con monitorización del INR.
- Inmunosupresores (ciclosporina, tacrolimús, biológicos): la clorela es inmunoestimulante (β-glucano, CGF): son posibles un brote autoinmunitario y la reducción del efecto terapéutico.
- Medicamentos que inducen fotosensibilidad (tetraciclina, fluoroquinolona, retinoides, amiodarona): el contenido de feofórbido de la clorela puede potenciar la fotosensibilidad – riesgo aditivo de reacción cutánea.
- Suplementación de hierro: separe la toma ≥ 2 horas (quelación por la clorofila).
- Estómago vacío + dosis alta (≥ 6 g) la primera vez: son posibles las náuseas y las molestias abdominales.
- Bebidas demasiado calientes (≥ 80 °C): la clorofila y la B12 se degradan.
- Brote activo de enfermedad autoinmunitaria: por el efecto inmunoestimulante – se requiere consulta médica, e introducción prudente en remisión.
- Inmunodepresión grave (postrasplante, fase neutropénica de la quimioterapia): hay que evitar la inmunomodulación por β-glucano.
- Tratamiento con warfarina: alto contenido de vitamina K – monitorización del INR o evitación.
- Alergia conocida a las algas, "dermatitis por clorela" previa: evítela.
- Gota, nivel alto de ácido úrico: el alto contenido de proteína y de purinas puede provocar un brote – pruebe con una dosis baja o evítela.
- Enfermedad renal (crónica, TFG < 60): por la carga proteica y el contenido de potasio, consulte al médico.
- Embarazo y lactancia: según el ECA de Nakano, una dosis moderada (3–6 g/día) de una fuente verificada parece aceptable, pero hay que evitar las dosis altas – coordínelo con su médico.
- Predisposición a la fotosensibilidad: precaución – empiece con una dosis baja y vigile las reacciones cutáneas.
- 2 semanas antes de una cirugía: suspéndala por el contenido de vitamina K y la débil actividad antiagregante.
"La clorela desintoxica el cuerpo." En parte cierto y en parte exageración. Hay evidencia genuina de una fijación moderada de dioxinas, de PCB y, más débilmente, de mercurio, sobre todo en la exposición crónica de origen laboral. PERO el "detox" como concepto general de marketing (azúcar, alcohol, "toxinas") carece de fundamento. El eje hígado-riñón realiza la desintoxicación: la clorela es un apoyo complementario, no un milagro.
"La clorela y la espirulina son lo mismo." Son dos organismos completamente distintos. La espirulina es una cianobacteria (procariota, con una fina pared de peptidoglicano y que NO contiene B12 activa); la clorela es un alga verde eucariota (con una gruesa pared de celulosa y en la que ALGUNAS cepas contienen B12 activa). El perfil de aminoácidos, el contenido de pigmentos y los efectos sobre el microbioma difieren.
"La clorela sin romper (célula entera) es mejor porque es natural." Mito peligroso. La pared celular de la clorela sin romper es prácticamente indigerible para el ser humano: la mayoría de los nutrientes se eliminan sin cambios. La rotura de la pared celular (BCW/CCW/micronización) es un proceso mecánico, no químico: no reduce, sino que multiplica la biodisponibilidad. Elija siempre la forma rota.
"La clorela resuelve el requerimiento de B12 de todas las personas veganas." Solo en parte es cierto. Ciertas cepas de Chlorella pyrenoidosa (japonesas, seleccionadas específicamente para ello) contienen de forma demostrable B12 activa: 9 g/día hasta 60–100 μg. Pero NO TODOS los productos de clorela lo son: hay que verificarlo en la etiqueta. Como persona vegana, la determinación sérica de MMA o de holo-TC da una respuesta definitiva sobre si es suficiente.
"La clorela anula el efecto de la quimioterapia porque es antioxidante." En parte cierto y en parte un mito. Algunos fármacos de quimioterapia (en particular los compuestos de platino) utilizan el estrés oxidativo, y los antioxidantes en dosis altas perjudicarían el efecto. PERO la clorela consumida en cantidades dietéticas normales no tiene ese efecto. Durante el tratamiento oncológico, consulte siempre al oncólogo.
"Por el brote de Hawái, la clorela es peligrosa." Un mito histórico. El grupo de reacciones cutáneas fotosensibles de Hawái en la década de 1980 se vinculó a un fabricante concreto y a un fallo de producción (contaminación por feofórbido). La producción moderna y controlada (fabricantes japoneses, europeos y coreanos) lo ha resuelto: desde la década de 2000, el perfil de seguridad es muy favorable.
Ración diaria: 3–6 g/día de polvo con la pared celular rota o de 6 a 12 comprimidos de 500 mg. Empiece con 1–2 g y aumente al cabo de 1 semana.
Patrón de preparación:
- Batido: 2–3 g de polvo + 1 plátano + 1 puñado de espinaca + 200 ml de bebida vegetal + 1 cucharada sopera de crema de almendra + ralladura de limón – triture.
- Espolvoreada en ensalada: 1–2 g de polvo sobre una ensalada fresca con mezcla de cilantro y perejil – con un aliño de aceite de oliva y limón.
- Comprimidos: con una comida, de 4 a 6 por la mañana y de 4 a 6 por la noche – la forma en cápsula evita el intenso sabor "a hierba" del polvo.
- Espolvoreada en un bol: por encima de la sopa de miso, del ramen o de un poke bowl, 1 g – tradición japonesa.
Conservación: herméticamente cerrada, en vidrio oscuro y en un lugar fresco – la clorofila y la B12 son sensibles a la luz y al calor. Hay que consumirla en los 6 meses siguientes a abrirla.
Lo que no hay que hacer: no la cocine (a partir de 60 °C se destruye la B12 y se reduce la estabilidad de la clorofila). No compre clorela sin romper (con la pared celular entera). No la equipare a la espirulina.
Referencias
[2183] Merchant RE et al. Nutritional supplementation with Chlorella pyrenoidosa for patients with fibromyalgia syndrome: a double-blind, placebo-controlled, crossover trial. Phytother Res 2000;14(3):167–173. . 2000. Link
[2184] Nakano S et al. Chlorella pyrenoidosa supplementation reduces the risk of anemia, proteinuria and edema in pregnant women. Plant Foods Hum Nutr 2010;65(1):25–30. . 2010. Link
[2185] Uchikawa T et al. The enhanced elimination of tissue methylmercury in Parachlorella beijerinckii–fed mice. J Toxicol Sci 2010;35(1):101–105. . 2010. Link
[2186] Watanabe F et al. Characterization of a vitamin B12 compound from edible cyanobacteria and microalgae. J Agric Food Chem 2002;50(20):5780–5784. . 2002. Link
[2187] Bito T et al. Bioactive compounds of edible purple laver Porphyra sp. (Nori). J Agric Food Chem 2017;65(46):10685–10692 (összehasonlító B12-adatok). . 2017. Link
[2188] Panahi Y et al. Investigation of the effects of Chlorella vulgaris as an adjunctive therapy for dyslipidemia: results of a randomized open-label clinical trial. Nutr Diet 2012;69(1):13–19. . 2012. Link
[2189] EFSA. Safety of Chlorella vulgaris as a novel food. EFSA Journal 2017. . 2017.
[2190] Bito T et al. Potential of Chlorella as a dietary source of vitamin B12. Nutrients 2020;12(9):2524. . 2020. Link

